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Herido en una emboscada durante el cumplimiento de una misión internacionalista, el coronel Orlando Cardoso Villavicencio, fue hecho prisionero por tropas somalíes, y sometido a un cruel régimen carcelario durante diez años, siete meses y un día.

 

En el reducido espacio de su celda, nacieron Wendy y El duque Pedro y El reino embrujado. El primero, narra historias fantásticas sobre brujas, dragones, gigantes y otras creaciones de la fantasía; mientras que en el segundo, un malévolo hechizo castiga a un reino. Ambos cuentos, constituyen los únicos lazos, que  atarona Cardoso Villavicencio a su infancia y al mundo exterior que le negaban, convirtiéndose en muestra de la voluntad y la sensibilidad de este hombre, que hoy ostenta el título de Héroe de la República de Cuba.

 

Tal y como fueron escritos originalmente, y bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo, llegan estas obras a manos de los pequeños de casa, como parte de las actividades de la XXX Feria Internacional del Libro de La Habana, en esta ocasión de forma digital.

 

Quizás resulte extraño que un combatiente, en lugar de contar historias de guerra, escriba cuentos de hadas. La razón habría que buscarla en la soledad de su cautiverio. Allí, lejos de la patria y la familia, escribir fue la única manera de continuar luchando por vivir.

 

Más que una quimera de apariencia infantil o simples historias para niños, entre sus páginas encontramos, la fe de un hombre que no pudo ser destruido.

Una de las fechas más importantes de la historia de Cuba y de América, es —sin lugar a duda— el 19 de abril de 1961. Ese día, en las arenas de Playa Girón, un ejército de pueblo o un pueblo en armas, como prefiramos llamarle, derrotaba de manera aplastante la invasión minuciosamente preparada por el Gobierno de los Estados Unidos. Esa victoria ha pasado a la historia como la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América.

El diccionario enciclopédico de Historia Militar de Cuba, elaborado por un colectivo de autores del Centro de Estudios Militares de las FAR, complementa y enriquece la Historia Militar de Cuba, de la misma autoría. Como en ella, la primera parte abarca la época de la colonia y por tanto la primera etapa de nuestras guerras libertarias.

 

Este tomo, de provechosa consulta para periodistas, profesores, alumnos y estudiosos, el lector encontrará más de 700 síntesis biográficas, que incluyen a todos los generales, coroneles y jefes de regimiento del Ejército Libertador, así como otras personalidadesque sin alcanzar cargos ni grados, tuvieron un desempeño notable en las acciones armadas hasta 1898. En el caso de las mujeres, se seleccionó a las que alcanzaron el grado de capitán y superiores, así como otras que tuvieron una participación relevante en la lucha, aun sin ser miembros del Ejército Libertador.

El día 2 de diciembre de 1956, el yate Granma, procedente del puerto de Tuxpan, México, arribó a las costas cubanas. Después de siete días de navegación se hacía realidad lo prometido por Fidel: “[...] en el 56 seremos libres o mártires [...]” Se iniciaba así una nueva etapa de la lucha revolucionaria. Entre los ochenta y dos expedicionarios que venían a bordo de la embarcación se encontraba Camilo Cienfuegos Gorriarán. Este texto aborda su vida y sus acciones a través de testimonios de quienes lo conocieron y de quienes han investigado sobre este magnífico revolucionario.

Este libro evoca el amor entre Ignacio Agramonte y Amalia Simoni. Cada día resulta más necesario el conocimiento de las historias y los valores que nutren la cubanía y el patriotismo, más si se trata del legado de dos de sus hijos más notables: Ignacio y Amalia. Esta historia no está edulcorada, ni exagerada, tampoco es una leyenda; así, cubierta de carne, plena de humanismo, llegará a las manos de los cubanos de hoy. Sin duda, sentirán orgullo por ser sucesores de la emblemática pareja y perpetuarán su memoria a través de todos los tiempos.

Con el presente libro, Asela de los Santos, activa luchadora clandestina contra la tiranía en Santiago de Cuba y una de las protagonistas de la obra educacional de la Revolución antes y después del triunfo del Primero de Enero de 1959, nos pone en contacto con una experiencia poco conocida de nuestra última guerra de liberación: el inicio de la batalla por la educación.

 

Con ello contribuye a una visión más integral y abar-cadora de la gesta del Ejército Rebelde.

La acción rebelde rebasó el marco de la lucha armada, y simultáneamente con el combate contra las tropas de la tiranía, tan pronto fue posible, comenzó a librar la batalla contra algunas de las secuelas de la opresión neocolonial: la ausencia de maestros y médicos, el predominio del analfabetismo y las enfermedades.

 

Al principio no resultó fácil convencer a muchos compañeros, ansiosos por combatir, de la necesidad de la tarea docente.

 

Sin embargo, el contacto con el niño y el adulto serranos, su sed de aprender, la gratitud que expresaban hacia este nuevo soldado de la libertad armado de lápiz, papel y conocimientos, estimularon a los combatientes contra las tinieblas de la ignorancia, que al término de cada jornada lectiva experimentaban la satisfacción de una victoria frente al enemigo.

El maestro y el médico rebeldes fueron considerados cada vez más como combatientes de primera línea; algunos cientos de compañeras y compañeros llevaron a cabo esta labor en apenas unos meses, cuando el avance victorioso del Ejército Rebelde proporcionó las mínimas condiciones para ello.

En aquellos días de la guerra Fidel afirmó que “con un lápiz y con un libro se puede hacer mucho también en esta hora”. Así resumió una convicción que la práctica se encargó de probar con creces.

 

Nuestros abnegados profesores y maestros de los años actuales, que en medio de las dificultades del período especial obran el milagro de que ni un solo centro de enseñanza cierre sus puertas en nuestro bloqueado país.

En fin, este libro será de especial interés para todos los que en las últimas cuatro décadas han librado la batalla del saber y contribuido a elevar a nuestro pueblo al nivel cimero de la educación en el Tercer Mundo. En sus páginas podrán encontrar algo de sí mismos.

Si se pidiera una sola imagen para simbolizar a este pueblo invencible y la permanente renovación de su valor y dignidad, bastaría una que nos recuerda este libro: la de esa joven maestra rodeada de sus pequeños alumnos, cantando el Himno Nacional en medio del bombardeo enemigo.

Raúl Castro Ruz

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