El Che estaba claro: ¿Cuál Alianza para el Progreso?

05 de Agosto de 2022

El Che intervino en la quinta sesión plenaria de la conferencia del Consejo Interamericano Económico Social que se efectuó en Punta del Este. Fuente: Archivo de la Casa Editorial Verde Olivo

Aún se recuerda su voz firme allá en Punta del Este, Uruguay, aquel 8 de agosto de 1961, cuando, con su característica franqueza desenmascaró que esa quinta sesión plenaria de la Conferencia del Consejo Interamericano Económico Social (CIES) estaba “concebida contra el ejemplo que Cuba significa en todo el continente americano”.

 

En ese instante, denunció los planes neocoloniales del imperialismo norteamericano orientados hacia América Latina, expresados en el programa de “ayuda” lanzado en marzo de ese año por el presidente John F. Kennedy, denominado Alianza para el Progreso.

 

Así era el comandante Ernesto Guevara de la Serna y aunque muchos de los presentes habían escuchado de él, solo durante su intervención apreciaron la entrega del guerrillero a la libertad americana y a la defensa de Cuba.

 

Aclaraciones sobre una alianza desigual

 

El espíritu rebelde y justo del combatiente se impuso ante el informe desequilibrado que tenía un alcance más político que económico, aunque sus autores lo negaban. Por eso no dudó en expresar que la Isla solo concordaba con el escrito, cuando señalaba que una nueva etapa comenzaría en las relaciones de los pueblos de América, y aclara: “Solo que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América”.

 

Además, criticó duramente que esta “Alianza…” constituye un vehículo destinado a separar al pueblo cubano de las otras naciones de América Latina, “a esterilizar el ejemplo de la Revolución Cubana y después a domesticar a los pueblos de acuerdo con las indicaciones del imperialismo”.

 

Sus palabras sacudieron a los presentes y a los incrédulos, sobre todo cuando denunció que el verdadero interés de Estados Unidos era combinar esa “ayuda” mediante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los Cuerpos de Paz, para desplegarlos por América latina en contraposición a la revolución en Cuba y a los movimientos revolucionarios de la zona.

 

En ese momento, el Che se burló del monto manejado para toda la región como una condición colonial.  “Me da la impresión de que se está pensando en hacer la letrina como cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición sub-humana; vamos a hacerle letrina y entonces, después que le hagamos letrina, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción”, afirmó.

 

“Porque es hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos. Para los señores técnicos planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cómo se hará!”, interpeló.

 

El Che quería que las ideas de la revolución cubana se regaran como pólvora, por ello no desaprovechó ni una palabra: “Nosotros hemos diagnosticado y previsto la revolución social en América, la verdadera, porque los acontecimientos se están desarrollando de otra manera, porque se pretende frenar a los pueblos con bayonetas, y cuando el pueblo sabe que puede tomar las bayonetas y volverlas contra quien las empuña, ya está perdido quien las empuña”.

 

Asimismo, denunció las agresiones estadounidenses contra la Revolución y la intención del Gobierno norteamericano de utilizar esa conferencia para atacar a Cuba.

 

“En mayo de 1960, el conflicto con el imperialismo se hizo frontal y agudo” recordó el Che. “Las compañías de petróleo que operaban en Cuba, invocando el derecho de la fuerza y desdeñando las leyes de la República que especificaban bien claro sus obligaciones, se negaron a procesar el petróleo que habíamos comprado a la Unión Soviética, en uso de nuestro libre derecho a comerciar con todo el mundo y no con una parte de él, como decía Martí”.

 

“Todos saben cómo respondió la Unión Soviética mandándonos, en un verdadero esfuerzo, centenares de naves para mover tres millones seiscientas mil toneladas anuales -el total de nuestra importación de petróleo crudo- y mantener funcionando todo el aparato industrial que se mueve hoy a partir del petróleo”, agradeció el Che.

 

Aclaró que en Cuba se estaba produciendo “una Revolución agraria, antifeudal y antiimperialista, que fue transformándose por imperio de su evolución interna y de las agresiones externas, en una revolución socialista y que lo proclama así, ante la faz de América: una revolución socialista”.

 

Y al final insistió sobre la invasión de Playa Girón y su derrota, la preparación de un atentado contra el comandante Raúl Castro y otras acciones que no habían cumplido el objetivo imperialista, por ello, enfatizó el Che: “puedo predecir que la Revolución Cubana es invencible”.

 

Recalcó además que el deseo de los cubanos es “que se nos deje en paz, que nos dejen desarrollar y que dentro de veinte años vengamos todos de nuevo, a ver si el canto de sirena era el de la Cuba revolucionaria o era otro”.

  • En 1961 en Punta del Este, la intervención del Che Guevara hizo que las ideas de la revolución cubana se regaran como pólvora. Fuente: Sitio de la Contraloría de la República de Cuba

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