Las 50 razones de Eduardo García Lavandero

23 de Junio de 2022

Eduardo García Lavandero fue asesinado el 23 de junio de 1958 en La Habana, acribillado a balazos por las fuerzas represivas de la dictadura de Fulgencio Batista.

Hacía poco más de quince días que el revolucionario Eduardo García Lavandero había cumplido 36 años, de los cuales llevaba más de la mitad luchando por ver a su Cuba libre.

 

Era el 23 de junio de 1958 cuando él, jefe de Acción y del Llano del Directorio Estudiantil Revolucionario, fue herido en una pierna al intercambiar disparos con un grupo de esbirros que vigilaban el edificio Washington, inmueble al cual se dirigía.

 

Aunque logró escapar, la lavandería en la cual se cobijó a unas cuadras de allí, resultó no ser un lugar seguro, pues en pocas horas un delator le informó a los sicarios, quienes no dudaron en ir por él.

 

Ellos sabían que no era un objetivo fácil, por lo que no dudaron en juntar fuerzas para aniquilarlo. Así que en injusto combate, de uno contra muchos, García Lavandero se enfrentó a sus captores, causándole varias bajas con su pistola hasta quedar sin balas, oportunidad aprovechada por los miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) para arremeter contra el valiente joven.

 

Unos cincuenta disparos le quitaron la vida al bravo guerrero que le había prometido a su madre: “morir como un hombre” cuando fuese necesario, pues nada detendría su activo enfrentamiento al oprobioso régimen.

 

Así llegó su último pensamiento, de seguro para su progenitora, el movimiento independentista o su abuelo, el general mambí de quien todos afirman heredó el sentido del deber hacia la emancipación de la Isla.

 

Crecimiento rebelde

 

Eduardo era oriundo de San Cristóbal, Pinar del Río e hijo adoptivo de Artemisa, sitio donde, al trasladarse con la familia, realizó los primeros estudios, comenzó el bachillerato e inició su constante defensa por los derechos libertarios de Cuba, primero desde la Asociación de Alumnos del Instituto donde estudiaba y posteriormente desde la organización Acción Revolucionaria Guiteras.

 

Sus constantes inquietudes políticas lo motivaron a militar en el partido Auténtico y a participar activamente en acciones revolucionarias sobre todo después del golpe de estado batistiano del 10 de marzo de 1952, por lo cual padece cárcel y persecuciones.

 

Poco tiempo después, García Lavandero se integró al Directorio Estudiantil Revolucionario convencido de que la única manera de conseguir los imperiosos cambios raigales que necesitaba Cuba, era a través de la vía insurreccional y él estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario por lograrlo, hasta alejarse de su esposa y el cultivo del tabaco, que era su principal medio de sustento.

 

A partir de entonces intervino en acciones audaces dirigidas por el Directorio, como los mítines para recaudar los fondos necesitados por el líder del movimiento 26 de Julio, Fidel Castro, para la expedición que se preparaba desde México; o el sabotaje a la agencia de ventas de autos Ambar Motors, el cual provocó que más de la tercera parte de los carros de la policía guardados allí fueran inutilizados; o el ametrallamiento a la casa del coronel Orlando Piedra; tareas que lo convirtieron en un hombre muy buscado por sangrientos criminales al servicio de la policía batistiana.

 

Por estas razones salió del país en varias ocasiones y desde el exilio, se encargó de unir a los emigrados y buscar fondos para enviar a Cuba junto a expediciones con armas. Uno de estos envíos navales lo trajo hasta Nuevitas en febrero de 1958, y le aseguró al Directorio la posibilidad de abrir un frente guerrillero en el Escambray.

 

En las serranías del centro del país fue designado jefe nacional de acción de su organización, lo que le permitió regresar a la capital; allí, el odio y las delaciones le arrebataron la vida a este joven combatiente, en una escena de horror protagonizada por la sanguinaria tiranía batistiana, a la vista del pueblo.

 

Sus admirables virtudes personales y revolucionarias, estoicismo y valor, quedaron para siempre en la historia de Cuba y de las nuevas generaciones.

 

  • Eduardo García Lavandero tuvo una activa vida dedicada fundamentalmente a la lucha clandestina por la liberación de Cuba.

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