Estudiante y profesor fiel a la Universidad

06 de Septiembre de 2021

Para Ramiro Valdés Daussá la Universidad de La Habana constituyó un hogar, trinchera, conciencia y esperanza. Foto: Internet

Este 5 de septiembre se cumplen 112 años del nacimiento de Ramiro Valdés Daussá. Un hombre digno que nació en Pinar del Río, pero su compromiso combatiente lo hizo pertenecer a toda Cuba.

 

Llegó a la Universidad de La Habana para cursar estudios de ingeniería, pero allí fue más que un excelente estudiante. Se destacó como atleta, líder estudiantil, profesor y sobre todo, revolucionario de su tiempo.

 

Allí, sus expectativas políticas le permitieron incorporarse a protestas, actos, manifestaciones, demandas y estar entre los fundadores del Directorio Estudiantil Universitario en 1930, el periódico Luz y la Agrupación Revolucionaria de Cuba. Por estas acciones fue encarcelado varias veces en el Castillo de El Príncipe y en el Reclusorio Nacional para Hombres de Isla de Pinos (Presidio Modelo).

 

Terminar su ingeniería como alumno eminente le permitió quedarse en la Casa de Altos Estudios enseñando y desde allí desplegar una intensa labor subversiva, junto a Pablo de la Torriente Brau.

 

Asambleas estudiantiles depuradoras contra los profesores machadistas y comités para impulsar la reforma universitaria, fueron algunos espacios en los que se hizo escuchar.  

 

Formar parte del Frente Único de Lucha Estudiantil y de la Izquierda Revolucionaria le permitió concebir la creación del Partido Izquierda Revolucionaria en 1937 junto a Raúl Roa García y José Zacarías Tallet, el cual, posteriormente se fusionó con el Partido Revolucionario Cubano.

 

Su humanismo fue desplegado en favor de la infancia víctima de la agresión fascista, a través de la Asociación de Auxilio al Niño del Pueblo Español, de la cual llegó a ser su presidente y director de la revista Ayuda, su órgano oficial de propaganda.

 

Valdés Daussá se desempeñó además como dirigente de la Comisión Deportiva de la Hermandad de Jóvenes Cubanos, organización de masas de la Unión Revolucionaria, cuyo nombre cubría al entonces ilegal Partido Comunista. Asimismo, impartió varios cursos en la Universidad Popular José Martí.

 

Desde su puesto de profesor de la Cátedra de Dibujo en la Escuela de Arquitectura e Ingeniería, denunció las fechorías de los llamados “bonchistas”, grupos gansteriles que no tenían límites y actuaban con impunidad en el recinto universitario.

 

Fue el 30 de septiembre de 1939, ante la tumba de Rafael Trejo, donde denunció la desmoralización y los malos procedimientos existentes en la alta institución académica. A partir de entonces, combatió este movimiento criminal que, como manifestación de la corrupción política imperante, amenazó con quebrantar el prestigio de la Universidad.

 

Para lograrlo, asumió la dirección del Cuerpo de Seguridad Universitario, secundado por su auxiliar de cátedra, el estudiante Manuel de Castro y creó comisiones depuradoras; aplicó normativas de exigencia y control que redujeron de manera notable los fraudes y las “botellas”; expulsaron a falsos alumnos; retiraron matrículas; eliminaron la venta de exámenes; sancionaron a pedagogos corruptos; entre otras acciones, que disminuyeron las actividades vandálicas y dieron una aparente sensación de normalidad.

 

Estos logros, constituyeron también su sentencia de muerte, al ser baleado mientras se disponía a visitar a su prometida. Según las investigaciones realizadas con posterioridad, los asesinos estaban vinculados a hombres de confianza de Fulgencio Batista Zaldívar, quien usaba a los abusadores de la universidad para reprimir al movimiento conspirador.

 

Por ello hoy, a más de un siglo de su nacimiento, reconocemos la vigencia del pensamiento de Valdés Daussá, en tiempos en los que también se combate por defender la unión y la fidelidad a los ideales. Él, quien hizo de la universidad un sitio de esperanzas, glorias y orgullo.

  • Ramiro Valdés Daussá militó en varias organizaciones revolucionarias, siempre de la izquierda. Foto: Internet

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