Frei Betto: «el socialismo es el nombre político del amor» (I)

25 de Agosto de 2025

Frei Betto y Fidel en el Palacio de la Revolución. Cubadebate

 

La amistad nace, se cultiva y enriquece con la conversación. El intercambio de ideas tiende puentes que ningún sismo echa abajo.

 

Así, conversando, uniendo palabra y obra, convergieron los destinos del líder revolucionario cubano Fidel Castro y el fraile dominico Frei Betto, venido al mundo el 25 de agosto de 1944 como Carlos Alberto Libânio Christo, en Belo Horizonte, capital del estado brasileño de Minas Gerais, al sudeste de la gran nación austral.

 

Sus padres también conocieron al comandante. Él, Antonio Carlos, abogado, juez, periodista, solo tomó un avión en su vida, y lo hizo para salir de Brasil —igualmente por única vez—, a fin de encontrarse con Fidel. Ella, María Stella, militante cristiana y especialista culinaria, cocinó en varias ocasiones para el gigante verde olivo. Cierta noche, le preparó ambrosía —manjar de los dioses—, un dulce a base de leche, huevos y azúcar. El oriundo de Birán quedó seducido de tal modo que preguntó, tímida y respetuosamente, cual niño goloso, si quedaba un poquito más.

 

La inmensa mayoría de los cubanos supimos de Betto en 1985, gracias a la exitosa publicación de «Fidel y la religión», libro nacido de aquella entrevista que sostuvieron ambos sobre diversos temas, con énfasis en la espiritualidad humana: primera vez en la historia que un jefe de Estado socialista se expresaba positivamente sobre creencias religiosas.

 

Pero el quehacer político y revolucionario del fraile brasileño, su compromiso con los pobres, data de mucho antes.

 

Betto ingresó al movimiento estudiantil con 13 años de edad. Y llegó a ser dirigente nacional de la Juventud Estudiantil Católica de 1962 a 1964.

 

En junio de 1964, cursaba Periodismo cuando la dictadura militar brasileña lo confinó a una celda. Al año siguiente, ingresaría en la Orden Dominica, donde simultaneó el aprendizaje de Filosofía y Teología, con la práctica periodística y acciones de resistencia al régimen militar. Volvió a prisión en 1969. Fue condenado entonces a cuatro años de encierro, de los cuales pasó dos entre cuatrocientos presos comunes a quienes impartió clases de física, química y biología. Un hermano suyo de religión y de cárcel, abrumado por secuelas que dejaron en su psiquis las torturas a que fue sometido durante esos días, se quitó la vida años después, mientras vivía en Europa.

 

A partir de 1974, ya libre, Betto se dedicó a organizar las Comunidades Eclesiales de Base como estrategia de lucha de la naciente Teología de la Liberación, que ganaba espacio entre los cristianos de América Latina. Pero no lo hizo de lejos, desde afuera: estuvo años viviendo anónimo en favelas paupérrimas, compartiendo las escaseces de sus habitantes.

 

Ha sido asesor de la Pastoral Obrera de San Bernardo do Campo, la más importante región de obreros metalúrgicos del continente; del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra; e incluso, en 2003 y 2004, durante el primer gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, se desempeñó como asesor especial del presidente Luis Inácio «Lula» da Silva, y coordinador del programa «Hambre cero».

 

Betto ha publicado numerosos artículos y más de 60 libros, algunos traducidos a varios idiomas. En 1986, resultó electo Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Ha recibido en dos ocasiones el Premio Jabuti, de la Cámara Brasileña del Libro: el más alto reconocimiento literario de su país. Asimismo, no pocos centros de altos estudios le han homenajeado en su patria e internacionalmente.

 

Fernando Morais, prestigioso escritor y periodista brasileño, hombre de izquierda, político, biógrafo y amigo de Lula, y también amigo de Betto, de Fidel y de Cuba, cuenta que su anciana madre le dijo una vez: «Siempre lamenté mucho que usted y Betto nunca hayan logrado ser hermanos en Cristo. Pero me conforta saber que ambos son hermanos en Castro».

 

Fuente:

  1. Frei Betto al borde de una paradoja. Autores varios. Compiladores: Marxlenin Pérez Valdés y Randy Perdomo García. Ediciones Aldabón. Matanzas, 2019.

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