Las redes e Internet para el combate a la Revolución cubana. (I)

20 de Marzo de 2026

La subversión contra Cuba es organizada y financiada desde EEUU.Fuente: Sitio web diario cubano “Escambray”.

 

El apoyo de los diferentes gobiernos de EEUU a la subversión contra Cuba ha marcado la existencia misma de la Revolución cubana. Desde 1959, prácticamente, EEUU ha propiciado, organizado y financiado campañas contra Cuba, con el objetivo de desacreditar nuestro proyecto social.

 

La estrategia ha incluido —además de planes militares, atentados, sabotajes y guerra económica, entre otros— demonizar a nuestros líderes, obstaculizar las relaciones regionales e internacionales del país y, sobre todo, presentar como un fracaso el único proyecto político y social que ha tenido Cuba a lo largo de su historia que ha puesto al ser humano en el centro de sus prioridades, para hacer de los cubanos mejores personas.

 

En los últimos años, por inexplicable que parezca, teniendo en cuenta que se trata de algo que compete solo a los cubanos, el debate sobre el futuro político de Cuba ha cobrado fuerza en escenarios internacionales. Sectores anticubanos, dentro y fuera de la Isla, han desplegado estrategias comunicativas y políticas, por el momento solo esas, con el objetivo de impulsar el derrocamiento de la Revolución en nuestro país.

 

Desde las manifestaciones violentas de julio de 2021, se observa un aumento en la difusión de documentos, planes y campañas anticubanas. Organizaciones que nadie en el país conoce, generalmente patrocinadas por y desde territorio estadounidense, gastan, no ríos de tinta, como dirían nuestros abuelos, sino ríos de gigas y montañas de dinero en diseñar, promover y vender la necesidad de una Cuba «democrática».

 

Fabrican líderes, mienten sobre la Cuba de la seudorrepública, dibujan un país irreal, que si hubiese existido nadie se habría atrevido a cambiar. Si ese país falso y engañoso hubiese existido, no hubiese habido Machadato, Batistato ni una Sierra Maestra y un pueblo entero apoyando al Movimiento 26 de Julio.

 

En apoyo a esa estrategia subversiva, medios digitales al servicio de esos mismos intereses, han servido de altavoz.  Sectores políticos en EEUU y Europa, que respaldan financiera y mediáticamente esas campañas, plenamente identificados con la derecha anticubana, forman parte del esquema. 

 

Las líneas de mensaje utilizadas insisten en que el supuesto cambio debe ser «no violento» y organizado, sobre todo, en que es inminente. Se realizan esfuerzos de todo tipo, desde gestiones diplomáticas hasta chantajes e intentos de extorsión política, para presentar ante organismos internacionales el caso cubano y para que nuestro país pierda el sólido apoyo que siempre ha tenido en la esfera internacional.

 

Ello va acompañado de mensajes que califican a nuestro sistema como dictatorial, obsoleto represivo, a través de denuncias de violaciones de los derechos humanos, así como de un lenguaje que intenta conectar con el malestar social, del que hablan solo para señalar a nuestras autoridades, sin mencionar que la causa principal es el cerco económico de más de 65 años.

 

Se cuestiona también la legitimidad de nuestro Partido Comunista y se intenta erosionar su fortaleza y prestigio, para mostrarlo como incapaz de responder a las necesidades ciudadanas. A ello contribuyen las odiosas e injustas comparaciones, al promover que nuestro país es la excepción en un continente presuntamente democrático.

 

Como es obvio, nadie admite que a la extraña «dictadura cubana» miles de latinoamericanos y ciudadanos de otras regiones, incluso del llamado Primer Mundo, agradecen hoy una mejor calidad de vida y una mejor instrucción, gracias a las misiones médicas y programas educativos desarrollados por Cuba.

 

Curioso resulta, como mínimo, que haya sido esta pequeña isla la que ha tenido que acudir en socorro de naciones del área que solo han conocido el capitalismo y nunca han sido bloqueadas, para proveer servicios básicos como los ya mencionados. El capitalismo ha sido incapaz de lograrlo durante siglos.

 

Hoy, la estrategia contra Cuba es viralizar esa campaña anticubana y sus mentiras en plataformas digitales para llegar a los jóvenes, fundamentalmente. Aunque las diferencias e intereses dispares entre la contrarrevolución juegan a favor de Cuba, se intenta una coordinación entre los «odiadores» dentro y fuera del país, para presentarse como una alternativa responsable, capaz de conducir un paso al capitalismo sin caos ni enfrentamientos. 

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