EEUU, Israel y un muy peligroso error de cálculo con Irán. (II)
La Estrategia de la nación persa: Desgastar y hacer insostenible la guerra
En primer lugar, Irán ha combinado sus cohetes balísticos con sus drones suicidas, de relativamente bajo costo (unos 30 mil dólares) para saturar las defensas antiaéreas israelí y estadounidense, haciendo prácticamente imposible una respuesta eficaz.
Los cohetes de las baterías Patriot y THAAD cuestan millones de dólares y las reservas estadounidenses son finitas, lo que hará que en un período no lejano estas se agoten, comprometiendo no solo la respuesta contra los ataques iraníes, sino las capacidades para enfrentar otro conflicto de gran intensidad.
Otra de las estrategias de Irán ha sido atacar a los aliados regionales de EE. UU., desde donde se han realizado golpes contra su territorio. Teherán ha demostrado a Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar que están solos y que la supuesta protección de EE. UU. resulta inoperante. Ninguno de esos países ha decidido secundar a Washington, saben que serían barridos, ante la mirada impotente de sus «protectores».
Irán también ha apelado al control sobre el estrecho de Ormuz, esa vía marítima por donde transita el 20% del petróleo mundial, lo que ha provocado una crisis energética con impacto global.
Los precios del petróleo han subido, y el tráfico naval se ha reducido. Solo los buques de países que no han estado comprometidos con la agresión han sido autorizados a navegar por el estrecho.
Los estrategas militares norteamericanos han admitido que están lejos de poder implementar alguna medida para reabrir el estrecho; tampoco pueden sus buques de combate entrar a lo que sería una ratonera, para intentar escoltar a los buques mercantes.
La red de aliados de Irán no ha permanecido en silencio, a pesar de los golpes que en los dos últimos años han sufrido a manos de Israel. Hezbolá en Líbano, las milicias chiítas en Iraq y los hutíes en Yemen han ratificado su apoyo a la nación persa, y han realizado ataques, lo que obliga a Israel y a EE. UU. a desviar su atención del esfuerzo principal en Irán y destinar recursos para proteger instalaciones en esos países y a sus aliados.
Los hutíes, por ejemplo, han amenazado con cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, que une al mar Rojo con el océano índico, por donde circula el 10 por ciento del petróleo global.
EE. UU., contradicciones, ambigüedades e incertidumbre
Desde el comienzo mismo de la guerra, se ha observado en la parte estadounidense falta de claridad en sus objetivos para irse a la guerra. Aunque sus fuerzas han demostrado superioridad militar, sus principales funcionarios han demostrado que, como mínimo, no tienen unidad de criterio sobre el curso de la guerra.
Mientras el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, dice que no buscan el derrocamiento del gobierno iraní, el presidente Trump habla de un modelo similar al aplicado en Venezuela, y ha llamado al pueblo iraní a «tomar la democracia». En otra muestra más de prepotencia, llegó a exigir que se le tuviese en cuenta a la hora de elegir el próximo líder iraní. Sobra decir que perdió el tiempo.
Esta disparidad de criterios en cuanto a objetivos —desde la no proliferación nuclear y la destrucción del programa de misiles, hasta el derrocamiento del gobierno persa— apuntan a la ausencia de una estrategia de salida clara.
Una guerra cuyas consecuencias son globales
La guerra ha dejado de ser un tema regional para convertirse en un asunto global. Contrario a lo que habrían deseado EE. UU. y Occidente, Rusia se beneficia en tanto los recursos militares que se destinaban para Ucrania se dirigen ahora al Medio Oriente. El aumento del precio del petróleo representa otra ganancia para Moscú, derivada del conflicto.
En EE. UU., Japón, Corea del Sur, Europa y otras regiones también se siente el efecto de la guerra con el incremento de los precios de los combustibles y los alimentos, lo que ha obligado a esos países a liberar reservas, para tratar de estabilizar la situación y evitar manifestaciones de la población.
Qué nos va dejando el conflicto como experiencias
De este escenario de guerra entre Irán y la coalición israelo-estadounidense, se derivan experiencias vinculadas con la guerra moderna. La primera es que ratifica la validez de la guerra de desgaste como opción válida para enfrentar la agresión de una potencia que supere a la nación agredida desde el punto de vista técnico militar.
Irán ha demostrado que, con una estrategia clara, el estudio profundo de las limitaciones del adversario, así como el acondicionamiento del teatro de operaciones, para proteger recursos militares vitales y emplearlos donde más daño se haga al agresor, se puede no solo resistir una agresión de la magnitud de la que estamos presenciando, sino también imponer costos políticos, económicos y militares insostenibles.
Otra experiencia pasa por la necesaria voluntad de resistencia del pueblo agredido, a pesar del peligro al que se enfrenta y las privaciones con las que tendrá que lidiar, tras la destrucción que han causado EE. UU. e Israel. Aunque ha habido un sector de la población que previo a la agresión salió a protestar contra el gobierno iraní, debido al deterioro de calidad de vida, la mayoría de la población respalda a la Revolución Islámica y los principios de soberanía e independencia se han afianzado tras la agresión.
Al igual que está sucediendo en Ucrania, la guerra en curso contra Irán no parece que dejará ganadores, al menos al estilo de conflictos pasados. EE. UU. e Israel han logrado destruir gran parte del poderío militar de Irán y retrasar en años su programa nuclear.
Sin embargo, no han doblegado a sus autoridades que seguirán viendo en ambas naciones un adversario al que enfrentar y en el que no se puede confiar ni aunque haya negociaciones. Washington y Teherán estaban en medio de estas cuando empezó la guerra, en junio de 2025 sucedió lo mismo.

Comentarios
En este sitio no se admiten comentarios que violen, incumplan o inciten a romper legislaciones cubanas vigentes o atenten y dañen el prestigio de alguna personalidad o institución, así como tampoco aquellos que contengan frases obsenas, groseras o vulgares. Verde Olivo se reserva el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas antes expuestas.