Alejo de este mundo
«[…] América está hoy lejos de haber agotado su caudal de mitologías. Pero ¿qué es la historia de América sino una crónica de lo real maravilloso».
Alejo Carpentier
Alejo Carpentier y Valmont es de esas figuras excepcionales, genio y talento. Su obra trascendió lo literario para conformar un corpus teórico conceptual sobre americanismos que aún hoy se estudia en academias del mundo. Desarrolló una obra literaria que redefinió la narrativa latinoamericana del siglo XX. Musicólogo, periodista, novelista y ensayista, su producción articuló una visión de América como espacio de encuentro entre culturas, tiempos históricos y dimensiones estéticas, fundando un lenguaje propio que trascendió el regionalismo sin perder raigambre local.
A pesar de que siempre insistió en que su nacimiento había ocurrido en una vivienda de la calle Maloja en la ciudad de La Habana el 26 de diciembre de 1904; lo cierto es que este hecho ocurrió realmente al otro lado del mundo: el mismo día, pero en Lausana, Suiza. El enigma fue resuelto cuando se encontró el dato preciso en su expediente de estudios de la Universidad de La Habana. Las hipótesis más acertadas aseveran que el escritor evitaba la deportación como extranjero no grato en los tiempos convulsos de la dictadura machadista por su afiliación ideológica y actividades políticas.
De padres extranjeros, origen ruso y francés, viajó gran parte de Europa durante su niñez y comenzó sus estudios en París. Ya en La Habana abandonó la carrera de Arquitectura para dedicarse al periodismo, la crítica artística y la literatura en la década de 1920. Entre otras actividades durante este lapso de tiempo ejerció como editor de la Revista de Avance,jefe de redacción de Hispaniay Carteles. Y, además,colaboró con los diarios habaneros La Discusión, Chic, El Universal, Social yEl Heraldo de Cuba; así como con el periódico El País.También fue organizador —junto a Amadeo Roldán— de los primeros conciertos de música nueva en La Habana.
Carpentier fue miembro fundador del Grupo Minoristay estuvo relacionado a la Protesta de los Trece, en 1923. Este temprano involucramiento en la política cultural le valió la cárcel por espacio de seis meses y en 1928 consigue salir del país e instalarse en París. Allí se relacionó con el grupo surrealista. Esta experiencialo alejó de la escritura automática y lo orientó hacia una búsqueda más consciente: la de una expresión americana auténtica, que encontró formulación teórica en el prólogo de su novela El reino de este mundo (1949), donde acuñó el concepto de «lo real maravilloso».
Participó en el Congreso de Intelectuales Antifascistas celebrado en Madrid, Valencia y Barcelona en 1937.Regresó a Cuba dos años más tarde y renovó la técnica radiofónica con la experiencia acumulada en Francia en este campo. Vivió en la capital venezolana hasta el triunfo revolucionario de Cuba.
Entre sus múltiples funciones trabajó como profesor de Historia de la Cultura tanto en Caracas como La Habana, además de realizar y publicar numerosas investigaciones sobre la música cubana. Ejerció como vicepresidente de la UNEAC y director de la Editora Nacional. Ocupó el cargo de ministro consejero de la Embajada de Cuba en Francia y fue miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular.Obtuvo la mayor distinción literaria de España: el Premio Cervantes.
En resumen, Carpentier fue capaz de edificar una narrativa que se completaba con unarigurosa investigación histórica y una prosa barroca y polifónica. Una de sus grandes novelas El siglo de las luces (1962) indagó el impacto de la Revolución Francesa en el Caribe, mientras que otro texto, menos extenso, como Concierto barroco(1974) versa sobre el surgimiento de la óperaMontezuma de Vivaldi como expresión de un discurso profundamente transcultural, donde el concepto de tiempo y espacio trasciende la realidad para convertirse en fábula e ilusión poética.
La muerte lo alcanza en París el 24 de abril de 1980, a pocas horas de firmar el que sería su último artículo. Para nosotros quedó la obra. Textos y conceptos que influyeron de manera significativa en el llamado«boom» latinoamericano y en la novela histórica contemporánea.
Estamos hablando de un hombre que entendió, como pocos, la historia de América, y nos la mostró tal y como él la veía: real y maravillosa.

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