Ana Betancourt: Una vida consagrada a la Patria
La Orden Ana Betancourt, máximo galardón otorgado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) se creó en 1979. Con ella se rinde homenaje a las mujeres que, de una u otra forma, se distinguen por su entrega a la Patria; pero ¿por qué esa distinción lleva el nombre de Ana Betancourt?
Ana nació el 14 de diciembre de 1832 en el seno de una de las familias más distinguidas de Puerto Príncipe. Se casó con Ignacio Mora de la Pera1 en 1854. Estimulada por el esposo, cultivó su inteligencia más allá de lo que entonces se esperaba de una mujer y, en las tertulias que se realizaban en su hogar, aportó sus ideas.
Tras el estallido redentor del ingenio Demajagua, el 4 de noviembre, los camagüeyanos se levantaron en armas en Las Clavellinas: Ignacio Mora fue uno de ellos.Según cuenta el historiador Emeterio Santovenia, en la despedida, Ana afirmó: «Deseo como tú consagrarle mi vida a la Patria».2Yconvirtió su hogar en centro de conspiración, donde exhortaba a luchar por la independencia patria. Marchó a la manigua, donde conoció las vicisitudes de la vida en campaña en un ejército que carecía de todo.
En la Asamblea Constituyente de Guáimaro (10 de abril de 1869), fue leída por Ignacio Agramonte una petición de igualdad de género firmada por Ana. En la noche, hizo uso de la palabra y recibió una cerrada ovación cuando expresó: «Ciudadanos: la mujer en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa, en que una revolución nueva rompe su yugo y le desata las alas. Ciudadanos: aquí todo era esclavo: la cuna, el color, el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo. Llegó el momento de libertar a la mujer».3
Sus palabras merecieron la respuesta de Carlos Manuel de Céspedes, quien afirmó: «Usted se ha ganado un lugar en la historia. El historiador cubano tendrá que decir: Una mujer, adelantándose a su siglo, pidió en Cuba la emancipación de la mujer».4Y tenía razón. No olvidemos que Clara Zetkin (1857-1933), mujer-símbolo del movimiento feminista mundial, era en 1869 solo una niña; de modo que nuestra Ana es, sin lugar a duda, precursora de ese movimiento universal.
En julio de 1871, Ana e Ignacio fueron sorprendidos por fuerzas enemigas. Ella exigió del esposo que escapara y continuara peleando, pues sus rodillas inflamadas no le permitían seguirlo.
Fue atada a una ceiba como cebo para capturar a Ignacio;la mantuvieron durante tres meses a sol y sombra, lluvia y frío; incluso simularon un fusilamiento para que escribiera al esposo que depusiera las armas. En ningún momento claudicó.
En octubre logró escapar, llegar a la capital, embarcar hacia México y de allí a Nueva York, donde también se hizo sentir su presencia. Junto a Emilia Casanova de Villaverde, visitó al presidente Ulysses S. Grant, para que intercediera a favor de los estudiantes de medicina, asesinados el 27 noviembre de 1871 por el colonialismo español.
En Jamaica supo que su esposo había muerto macheteado por los soldados españoles el 14 de octubre de 1875.
Tras el Pacto del Zanjón (10 de febrero de 1878) regresó a Cuba; pero, deportada por conspirar; viajó a Madrid para recuperar el diario del esposo.5
Preparaba su regreso a Cuba, cuando la muerte la sorprendió en Madrid, el 7 de febrero de 1901. Sus restos fueron recuperados el 26 de septiembre de 1968 y, desde el 10 de abril de 1982, depositados en el mausoleo erigido a su memoria, en Guáimaro.
Por su vida consagrada a la Patria, hoy es símbolo de la mujer cubana.
Referencias
- Redactor de la Constitución de Guáimaro. Coronel del Ejército Libertador.
2. Ana Betancourt : "Prefiero ser la viuda de un hombre de honora ser la esposa de hombre sin dignidad y mancillado", en Cubanos famosos,
https://www.cubanosfamosos.cohttps://www.cubanosfamosos.om
- Ernesto Limia: Cuba Libre. La utopía secuestrada, Casa Editorial Verde Olivo, La Habana, 2015, p. 216.
- Ana Betancourt: “Datos sobre Ignacio Mora”, en Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, no.1, enero-abril de 1968, p. 74.
- Una vez recuperado, lo hizo llegar a su sobrino, Gonzalo de Quesada y Aróstegui. Puede leerse en Ana Betancourt: “Datos sobre Ignacio Mora”, ob. cit.



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