Cuba antes de 1959 y la Asistencia al Sector de Seguridad

03 de Marzo de 2022

Estados Unidos (EE.UU.) no ha podido borrar de la memoria histórica las consecuencias sufridas por las familias cubanas derivadas de la implementación,antes de 1959, de programas de asistencia al ejército y la policía de entonces. El itinerario que ayudó a llegar a ese estadio no se inició con simples actos de coerción y mucho menos de ayuda o asistencia, sino de guerra.

 

Un hecho de obligada recordación es la explosión, en la bahía de La Habana,del acorazado “Maine” el 15 de febrero de 1898; cínico pretexto para “colaborar con la lucha por la independencia del pueblo cubano”, declarar unilateralmente la guerra a España e impedir que las fuerzas mambisas lograran alcanzar la independencia.

 

La Isla ha sido terreno de primacías y banco de experiencias. Objeto de la primera guerra imperialista, de la primera intervención militar, de la primera base militar de los EE.UU. y de la primera ocupación militar (1899-1902). Estas fueron secundadas por otras ocupaciones e invasiones militares: 1906-1909, 1912 y 1917-1919.

 

Tras la derrota española el 10 de diciembre de 1898, se firmó el Tratado de París entre los representantes de España y Estados Unidos, a espaldas del pueblo de Cuba. En ese tratado se acordó que España renunciaba a todo derecho de soberanía y propiedad sobre la Isla y la evacuaría, y Cuba sería ocupada por Estados Unidos con un carácter “temporal”.

 

En la preparación del escenario para la imposición de la Enmienda Platt,una carta de ElihuRoota Leonard Wood,del 9 de febrero de 1901,brinda elementos que aportan algunos de los presupuestos elaborados sobre y para Cuba, de sus posibilidades y del papel que le correspondía a EE.UU.

 

“A la ocupación de Cuba nos ha compelido la fuerza de la resolución conjunta, el tratado de paz, y la pacificación a que se aludió en dicha resolución se ha interpretado necesariamente en el sentido de que se extendería hasta que durase la ocupación que el Tratado prescribe, […]

 

“[…] los Estados Unidos bajo ningún pretexto permitirán que otra potencia extranjera […] adquiriese jamás posesión de Cuba. […] La conservación de esta independencia, tratándose de un país tan pequeño como Cuba y tan incapaz, como necesariamente tiene que serlo para defenderse, por medio de la fuerza, de las grandes potencias del mundo, tiene que depender del estricto cumplimiento de sus deberes internacionales, ofreciendo la debida garantía a las vidas y propiedades de los ciudadanos de todos los demás países que residen dentro de sus líneas y jurisdicción. […]

 

“[…] El pueblo de Cuba debe desear que en su ley fundamental se incorporen prescripciones que en sustancia sean como sigue:”[1]

 

A continuación Rootredacta puntos que adelantan el contenido que aparecería como enmienda a una de las leyes estadounidenses, la Ley del Presupuesto del Ejército de los EE.UU. Estos y las ideas que le anteceden, deberían ser empleadas por Wood en su labor con los delegados seleccionados para conformar la Asamblea Constituyente.

 

Root aporta ideas claves acerca de cómo ve EE.UU. a Cuba. Como el país es pequeño es “incapaz” de defenderse, esa misión debería ser asumida por ellos, gran potencia. Por otra parte, lo más conveniente a sus intereses es que su posición sea refrendadapor el pueblo en forma de ley, pero no solo aceptándola o aprobándola, sino con algo de mayor fortaleza, que “desee” que se incorporen en su ley fundamental, en la Constitución de la República.

 

EE.UU. logró imponer la Enmienda Platt. De su muy particular historia, Fidel Castro legó una síntesis, que es de obligada consulta. En ella apunta:

 

“El gobierno de Estados Unidos acordó con el senador republicano de Connecticut, Orville H. Platt, la presentación de una enmienda al proyecto de Ley de Presupuesto del Ejército que convertiría en hecho consumado la implantación en suelo cubano de bases navales norteamericanas”.

 

En la Enmienda el artículo sobre las bases navales quedó redactado de la siguiente forma:

 

“Art. VII.-  Para poner en condiciones a Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el gobierno de Cuba venderá o arrendará a Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que convendrán con el Presidente de Estados Unidos”.

 

En el artículo VIII se añadía: “El gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un tratado permanente con Estados Unidos”.

 

“[…] El Secretario de la Guerra de Estados Unidos envió una carta a la Constituyente cubana donde expresaba que la Enmienda Platt debía ser aprobada en su totalidad sin ninguna aclaración, pues así aparecía adicionada a la Ley de presupuesto norteamericana, y señalaba que, en caso contrario, las fuerzas militares de su país no serían retiradas de Cuba”.[2]

 

Ante esas amenazas el 12 de junio de 1901 tiene lugar la última votación sobre la Enmienda Platt.[3] Ese apéndice constitucional fue aprobado por 16 votos contra 11. Dando cumplimiento al Artículo VII del apéndice constitucional se firma el Convenio que ampara arrendar a los Estados Unidos tierras en Cuba para estaciones carboneras y navales,por los Presidentes de Cuba y Estados Unidos el 16 y el 23 de febrero de 1903, respectivamente. En este texto se establece:

 

“Artículo I.-  La República de Cuba arrienda por la presente a los Estados Unidos, por el tiempo que las necesitare y para el objeto de establecer en ellas estaciones carboneras o navales, las extensiones de tierra y agua situadas en la isla de Cuba que a continuación se describen:”

 

1. En Guantánamo.(Se hace una descripción completa de la bahía y el territorio adyacente).

 

2. En Bahía Honda. (Se hace otra descripción similar). [4]

 

El 29 de mayo de 1934 se firmó un nuevo Tratado de Relaciones cubano-norteamericano, modificando el del 22 de mayo de 1903.

 

“El nuevo tratado de Relaciones dispuso la supresión del derecho de intervención de Estados Unidos en Cuba […] desapareció formalmente la Enmienda Platt, pero permaneció la Base Naval en Guantánamo.El nuevo Tratado legalizó la situación de facto en que se encontraba la estación naval en Guantánamo”.[5]

 

Con este paso en nada peligró el control del imperio sobre Cuba. En esos momentos gobernaba el exsargento Fulgencio Batista quien se había convertido en el jefe del ejército, tras liderar el golpe militar del 4 de septiembre en 1933. Una vez en la escena política dispone del poder real, primero tras la figura del presidente Carlos Mendieta y después de otros, que por escasos períodos de tiempo ocuparon ese puesto. Logra en 1940, tras unas manipuladas elecciones, tomar posesión de la más alta magistratura hasta 1944. También dispone en su aval el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y de la ilegítima presidencia hasta 1959. En todo este itinerario dispuso del beneplácito de los Estados Unidos.

 

Batista favorece y diversifica los instrumentos de dominación de EE.UU. sobre Cuba. Entre ellos se destacan los relativos a la “cooperación militar”. Por ejemplo, el 14 de enero de 1942, mediante nota oficial, es declarada esta dirección de negociación.[6] Entre los temas tratados estuvieron: el establecimiento de una zona militar cubana complementaria a la base naval en Guantánamo, la entrega de material militar y naval a Cuba y el envío de destructores, patrulleros y aviones.[7] Las decisiones adoptadas toman cuerpo legal el 19 de junio de 1942[8] y el 7 de septiembre de 1942,[9] fechas en la que se suscriben en La Habana losacuerdos entre Estados Unidos y Cuba para la cooperación militar.

 

Otro personaje fue Ramón Grau San Martín, quien en su segundo mandato como Presidente de la República de Cuba (1944-1948), facilitó la realización de conversaciones entre representantes de las Fuerzas Armadas de EE.UU. y Cuba en las que declaran estar dispuestos a:

 

“[…] estandarizar las tablas de organización y equipamiento, tomando como base las de los Estados Unidos; estandarizar el armamento y seguir dependiendo de los Estados Unidos para el suministro de armas, equipos y material de guerra; prestar asistencia para mantener la defensa hemisférica dentro de las capacidades del ejército; y aprovechar un programa de largo alcance para capacitar a estudiantes del ejército cubano en las Escuelas de Servicio del Departamento del Canal de Panamá y Estados Unidos continental.

 

“[…] Se recomendó que se autorizaran cuotas para aproximadamente 90 oficiales y 700 hombres anualmente en las diversas Escuelas del Departamento del Canal de Panamá y Servicio Continental de los Estados Unidos”.[10]

 

Por su parte Carlos PríoSocarrás, en su mandato como Presidente de la República de Cuba (1948-1952), el 29 de enero de 1952 facilitó que representantes de Estados Unidos y Cuba iniciaran negociaciones para alcanzar otro acuerdo bilateral de asistencia militar. De forma simultánea se realizaron arreglos que concluyeron con el denominado “Plan de los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos de América para su defensa común”. Ambos documentos rubricados el 7 de marzo de 1952.

 

Tras el Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, Batista nuevamente recurre a la “ayuda” de EE.UU. Necesitaba de nuevos órganos de inteligencia y represión. Para su conformación se auxilia de la asesoría y finanzas de su amigo del Norte. Se implementan modernos recursos técnicoscontra ciudadanos, tanto en el seguimiento, control telefónico y escucha microfónica.

 

Desde 1898 hasta 1959, Cuba fue el laboratorio en el cual EE.UU. incursionó en todos los componentes de su actual sistema de guerra política y especialmente en el acápite que titulan como “Asistencia al Sector de Seguridad”. Es palpable el lugar que le asignan al poder militar, y más aún cuando se pone en peligro su dominación; la importancia de contar con bases militares, documentos jurídicos a esgrimir a su conveniencia; de poder administrar y dirigir las instituciones armadas, teniendo activa participación en el diseño de la estrategia militar del país, en la conformación de su cuerpo de oficiales, de sus reglamentos, en hacer que este dependa de la técnica y armamento estadounidense, de la presencia de asesores e instructores en el terreno, en sus escuelas militares, de formar a su conveniencia a soldados, clases y oficiales en las academias militares de EE.UU., en las cuales les inculcan valores de su interés y no los reales conocimientos y habilidades que necesitarían para poder defender la soberanía del país ante una agresión extranjera.

 

Otro elemento a tener en cuenta es la presencia de tropas en el país. Unas de forma permanente y otras temporales o en visitas de “amistad”. En Cuba, de forma permanente estaban las tropas de la base naval de Guantánamo, así como otras radicadas en unidades militares.Por ejemplo las que estaban ubicadas en el campamento de Columbia, hoy Ciudad Libertad. Estos militares no estaban todo el tiempo en los campamentos, también salían de pase o a otras funciones fuera de sus establecimientos y deambulaban por campos y ciudades. A estos se unen los que vienen formando parte de visitas al país.

 

Los lugares de mayor afluencia de marines yanquis eran los bares, cantinas y prostíbulos. “De esas visitas quedan imágenes y recuerdos de personas ya mayores, que presenciaron las riñas en los bares, los insultos y la falta de respeto a los transeúntes, así como los destrozos en los comercios que causaba aquella ebria marinería yanqui”.[11]

 

Un hecho, que con indignación recuerda el pueblo de Cuba, fue el ultraje cometidoel 11 de marzo de 1949por marines estadounidenses a la escultura de José Martí que se yergue en el Parque Central de La Habana. La respuesta de los cubanos que estaban esa madrugada cerca del lugar no se hizo esperar, pero “inmediatamente la policía, que se había mantenido pasiva ante el agravio, intervino para proteger a los marines de la ira del pueblo y arremetió contra los que ‘alteraban’ el orden público”.[12]

 

Nuevamente los resortes del poder sobre las instituciones armadas, convertidas en serviles fuerzas al servicio de los EE.UU. y de gobiernos que no representan los intereses de su pueblo, hacen que estas defiendan a militares estadounidenses que mancillan símbolos patrios y a la par atropellan a quienes protegen la dignidad y son exponentes del honor y orgullo del pueblo cubano.

*Doctor en ciencias filosóficas, profesor e investigador titular. Investigador del Instituto de Filosofía.

 


Referencias:

[1] Carta de Root a Wood, 9 de febrero de 1901. Citado por María del Rosario Rodríguez Díaz. “Cuba en el intercambio epistolar de ElihuRoot y Leonard Wood. Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Morelia. Disponible en: https://karolinum.cz/data/clanek/2115/IBAP_42_2008.69-87.pdf

 

[2]Ver síntesis escrita por Fidel Castro Ruz:Reflexiones del Comandante en Jefe: “El Imperio y la Isla Independiente”. 14de agosto de 2007. Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/reflexiones/2007/esp/c160807e.html

 

[4] Convenio del 16-23 de febrero de 1903 entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América para arrendar a los Estados Unidos tierras en Cuba para estaciones carboneras y navales. Disponible en: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/5/2141/22.pdf

 

[5]Fidel Castro Ruz:Reflexiones del Comandante en Jefe: “El Imperio y la Isla Independiente”14de agosto de 2007. Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/reflexiones/2007/esp/c160807e.html

 

[6]José Manuel Cortina García:Del Ministro de relaciones exteriores de Cuba (Cortina) al Encargado estadounidense en Cuba (Briggs) La Habana, 14 de enero de 1942. Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1942v06/d289https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1942v06/d289

 

[7] Ver: Del Embajador en Cuba (Messersmith) ante el Secretario de Estado. La Habana, 28 de enero de 1942. Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1942v06/d291

 

Del Asesor de Relaciones Políticas (Duggan) al Embajador en Cuba (Messersmith) Washington, 5 de febrero de 1942. Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1942v06/d292

 

Del oficial de enlace (Wilson) al Encargado en Cuba (Briggs) Washington, 4 de marzo de 1942. Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1942v06/d293

 

[8]Acuerdo entre Estados Unidos y Cuba para la cooperación militar. La Habana, 19 de junio de 1942. Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1942v06/d306

 

[9]Acuerdo entre Estados Unidos y Cuba para la cooperación militar y naval, firmado en La Habana, 7 de septiembre de 1942 Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1942v06/d318

 

[10] Del Encargado en Cuba (Wright) al Secretario de Estado. No 9602. La Habana, 5 de julio de 1945. Con Memorándum del Sr. H. Bartlett Wells, Segundo Secretario de Embajada en Cuba. La Habana, 5 de julio de 1945. Disponible en: https://history.state.gov/historicaldocuments/frus1945v09/d742

 

[11]Delfín XiquésCutiño:La afrenta a José Martí no solo fue de los marines yanquis. 11 de marzo de 2018. Disponible en: https://www.granma.cu/hoy-en-la-historia/2018-03-11/la-afrenta-a-josemarti-no-solo-fue-de-los-marines-yanquis-11-03-2018-09-03-05

[12]Ibidem.

Comentarios

En este sitio no se admiten comentarios que violen, incumplan o inciten a romper legislaciones cubanas vigentes o atenten y dañen el prestigio de alguna personalidad o institución, así como tampoco aquellos que contengan frases obsenas, groseras o vulgares. Verde Olivo se reserva el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas antes expuestas.

To prevent automated spam submissions leave this field empty.
CAPTCHA
Esta pregunta es para probar si usted es o no una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres que se muestran en la imágen.