La Revolución vencedora frente a las adversidades
La Revolución cubana emprendió un difícil camino aquel primero de enero de 1959. Ciertamente, lo hizo desde mucho antes, porque la Revolución es una sola desde que tañeron las campanas de La Demajagua, el 10 de octubre de 1868.
Así ha vencido todo tipo de adversidades. Así se ganó un reconocimiento internacional, por la entereza de sus líderes que jamás claudicaron y han acompañado a su pueblo con una dignidad impresionante.
Partiendo de profundas tradiciones patrióticas y revolucionarias que tienen sus raíces en la historia, aquel núcleo inicial de combatientes que fue al Moncada y luego se prolongó en el Granma, el Ejército Rebelde y la lucha clandestina, fue capaz de sortear todos los obstáculos hasta lograr la victoria y la unidad revolucionaria.
Ellos supieron forjar y preparar, con clara visión, a las nuevas generaciones que debían garantizar la continuidad de la Revolución. En las circunstancias actuales, como nunca antes, la perdurabilidad y fortaleza de la nación tendrá que sustentarse, como garantía decisiva, en la unidad conquistada que se nutre de las ideas que sucesivas generaciones de cubanos fueron tejiendo con su sangre, resistencia, inteligencia, lucha y cultura.
Los conceptos de unidad y continuidad marcan la agenda del gobierno cubano, dispuesto a seguir defendiendo los ideales de la generación que nos trajo hasta aquí —y que nos sigue acompañando en esta hora de apremiante desafío— para preservar a la Revolución que «es la obra más hermosa que se ha hecho en Cuba», como afirmó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder al frente de la Revolución cubana.
En el mismo salón de la sede de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York —donde habló el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz por primera vez, también un 26 de septiembre, pero de 1960—el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en 2018, lanzó como ráfaga, pero en tono muy respetuoso, un mensaje que ha sido honrado cada día en los últimos años: «Los principios de nuestra política exterior permanecerán inalterables».
(…) Nunca realizaremos concesiones que afecten la soberanía e independencia nacional, no negociaremos nuestros principios, ni aceptaremos condicionamientos. A pesar del bloqueo, la hostilidad y las acciones que ejecuta Estados Unidos para imponer un cambio de régimen en Cuba, ¡aquí está la Revolución Cubana, viva y pujante, fiel a sus principios!El cambio generacional en nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución. Somos la continuidad, no la ruptura».
Ciertamente, los cubanos podemos hablar de la unidad, porque la Revolución está viva, absolutamente viva, y busca su propio camino para seguir adelante. Que nadie lo dude: la Revolución es y seguirá siendo cubana. Sus hijos somos vencedores de dificultades y contratiempos, capaces de derrotar las adversidades y salir en busca de nuevos sueños.
Otra la vez la Patria convoca. Los más veteranos y los más jóvenes deberán seguir apostando por la eficiente actualización de nuestra economía, la preservación de las conquistas sociales y la defensa de un sistema político escogido soberanamente, donde el protagonista es el pueblo, consciente de que como advirtió el poeta «por esta libertad habrá que darlo todo».
Nuestra Revolución es una sola, y la Patria también. Lo más importante seguirá siendo Cuba, y la unidad que nos define y nos salva.

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