Departamento de Justicia de EEUU lo admite: agresión a Venezuela constituye un acto ilegal de guerra. (II)

21 de Febrero de 2026

El memorando que justifica el crimen contra Venezuela está lleno de omisiones comprometedoras.Fuente: Sitio web del Departamento de Justicia de EEUU.

 

Mentiras para justificar el crimen

El memorando del Departamento de Justicia apela a las mismas falsedades para avalar la agresión. Acusa a Maduro de amparar desde 2013 a organizaciones criminales y narcoterroristas, lo que habría propiciado el surgimiento del Cartel de los Soles (CDLS). El memo admite, sin embargo, que la Inteligencia estadounidense nunca pudo confirmar que Maduro dirigiese personalmente el CDLS, pero se apreció que era uno de sus líderes y decidieron describirlo como su líder de facto.

 

La mentira, utilizada por meses por la Administración Trump, se vino cínicamente abajo tras el secuestro. La acusación presentada contra Maduro el 5 de enero pasado admite que el CDLS no existe y por tanto no se le puede asociar con su dirección. De hecho, apenas se menciona el tema en los cargos presentados. Recordemos que la DEA, agencia antidrogas estadounidense, nunca mencionó en sus informes la existencia del CDLS. Tampoco lo hizo la ONU en sus resúmenes sobre el combate al narcotráfico. No podían, nunca existió.

 

Para justificar la captura de un presidente en ejercicio y la violación de la inmunidad que le confiere ese cargo, refieren que se puede justificar que Maduro no es presidente legal y que las autoridades legales —candidatos opositores que perdieron las elecciones— no estaban en condiciones de impedir que este actuase contra EEUU y sus aliados, lo que constituía una amenaza. El uso de la fuerza impediría también que Maduro atacase a civiles dentro y fuera del país, según la Justifica estadounidense.

 

Olvidan los juristas que redactaron el memorando que es EEUU, no Venezuela, la nación que por más de un siglo ha organizado invasiones, agresiones y puesto en peligro la soberanía e integridad territorial incluso de sus aliados, cuando ha sido necesario. Olvidan los miles de civiles muertos en Iraq, Afganistán, Siria y Libia, por ejemplo, tras las agresiones militares norteamericanas contra esos países.

 

Admiten, además, que las decisiones militares tomadas por Maduro ante el despliegue militar yanqui en el Caribe, como la movilización de las fuerzas, el refuerzo de la frontera y las rivalidades con países vecinos no suponían una amenaza directa o inminente para EEUU, teniendo en cuenta que los jefes militares no lo consideraban así. Las acciones de Maduro no justificaban una acción militar contra Venezuela. ¡Así lo recoge el infame documento!

 

Para más desvergüenza, aceptan que, aunque la Inteligencia estadounidense nunca ha podido demostrar que Maduro haya empleado las armas contra EEUU o propiciado su uso con esos fines, el hecho de tener el control de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana podía esgrimirse como una amenaza para la seguridad de EEUU que justificase la operación y el uso de la fuerza.

 

En lo que demuestra que lo de EEUU es un problema sistémico, el memorando afirma que, a pesar del debate público sobre el tema, los tres poderes que conforman el Gobierno de EEUU -Ejecutivo, Legislativo y Judicial- han aceptado en la práctica «la transferencia extrajudicial de una persona de un país a otro».

 

Probablemente se refieren —entre otros ejemplos— al encarcelamiento ilegal de cientos de personas en la también ilegal Base Naval de Guantánamo, desde hace más de 20 años. Ilegales resultan también las ejecuciones extrajudiciales de personas que viajaban a bordo de embarcaciones bombardeadas desde septiembre último en el Caribe y el Pacífico centroamericano, por estar presuntamente vinculadas al tráfico de drogas, sin presentar una sola evidencia.

 

No hace falta ser abogado para comprender el peligro de lo sucedido. Las consecuencias de este acto criminal contra el presidente en ejercicio de un país pueden estimular acciones similares, en medio del triunfalismo que vive el Ejecutivo estadounidense.

 

Otros pueden pensar y actuar de igual manera, tras la inacción internacional ante tamaño crimen, socavando aun más el ya maltrecho Orden Internacional. El mismo que EEUU pisotea, poniendo por encima sus propias leyes y espurios intereses nacionales.

 

Todavía estaban calientes las armas de los agresores cuando Trump confirmó en conferencia de prensa lo que todos sabíamos: Maduro era el pretexto, pero el objetivo es controlar los recursos naturales de Venezuela e imponer su «democracia».

 

La mentira y la prepotencia se impusieron una vez más en la América nuestra contra una nación hermana, en lo que representa la primera agresión imperial directa contra una nación suramericana. El Corolario Trump a la Doctrina Monroe ya entró en acción y las fuerzas estadounidenses permanecen en el Caribe. El apetito imperial es insaciable, habrá que permanecer atentos y, sobre todo, preparados.

 

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