Cuba, Angola y las hazañas del internacionalismo
En Angola se escribió una página inédita de heroísmo e internacionalismo. Cuando a finales del año 1975 llegaron a ese país —a solicitud del recién electo presidente Agostinho Neto— los primeros combatientes cubanos, se iniciaba un sólido camino de solidaridad y colaboración, entre dos naciones distantes en la geografía y cercanas en sus raíces.
La Operación Carlota —como se denominó a aquella épica decisión de ambos países— se convirtió en un hito de la historia y de la solidaridad mundial, que de muchas maneras marcó la hermandad de nuestros dos pueblos, y la sangre de cubanos y angolanos se mezcló en el campo de batalla para siempre.
En esas páginas épicas, escritas con el sacrificio de los hijos de ambas tierras, resulta imposible olvidar el papel desempeñado por el Comandante en Jefe Fidel Castro y Agostinho Neto. Del empuje de ambos líderes fue fruto —apenas cuatro días después de la Declaración de Independencia de Angola— que el 15 de noviembre de 1975 se firmara el establecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales.
Esos años marcarían un hito sin precedentes, porque demostrarían el genio de Fidel como estratega militar y la capacidad combativa de nuestros soldados y oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Desde el inicio de la contienda, Fidel advertía el motivo de la presencia cubana allí: «Estamos cumpliendo un elemental deber internacionalista cuando ayudamos al pueblo de Angola». Más de 400 mil cubanos pisarían esa tierra hermana, hasta expulsar del país a los invasores sudafricanos que servían como una fuerza mercenaria al gobierno de los Estados Unidos, contribuyendo, así, a la derrota del Apartheid.
Para Fidel y su pueblo, Cuba no estaba solo prestando ayuda; sino cumpliendo con un deber elemental de solidaridad. En cuanto a los angolanos, no estaban simplemente agradecidos con los cubanos; sino unidos por una causa común. «Ellos lucharon por Angola como si fuera su propia tierra», afirmaba el presidente Agostinho Neto,
Angola es, para muchos en Cuba, un amasijo de afectos, recuerdos y dolores que jamás podrá ser borrado de familias y comunidades. Unos 427 000 cubanos cumplieron misión internacionalista en esa nación, entre los años 1975 y 1991: fueron 377 000 como combatientes, y 50 000 como colaboradores en salud, educación, construcción, administración y otras esferas. Otros miles han continuado luego esa honrosa obra de solidaridad.
En 1977 Fidel realizó su primera visita a la nación angolana, como parte de un recorrido que también lo llevó a otros cuatro países de África subsahariana. Luego volvería en el año 1986. Desde la Mayor de las Antillas, la participación en el desarrollo socioeconómico de ese país africano ha sido constante, basada sobre todo en la formación de recursos humanos y en los servicios prestados por la colaboración médica, que inició en el año 1976; así como en los ámbitos de educación, cultura, agricultura, construcción, recursos hidráulicos y energéticos.
En ambos países se recuerda de manera especial las labores llevadas a cabo por el Destacamento Pedagógico Internacionalista «Ernesto Che Guevara», nacido de las ideas de Fidel, y que prestó ayuda en esa nación desde 1978 hasta 1986, para contribuir a alfabetizar a la población angolana, un 85 % de la cual no sabía leer ni escribir cuando fue declarada su independencia.
Desde Angola, son miles quienes han dedicado también, parte de sus vidas, a hacer por Cuba y apoyar a nuestro pueblo. Son, en su mayoría, de esos agradecidos que estudiaron en la isla caribeña o que fueron beneficiados con alguno de sus programas educacionales.

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