La necesaria guerra del siglo XXI
Una Revolución no es un acontecimiento sencillo en la historia de un pueblo. Una Revolución es un hecho complejo y difícil. Este concepto expresado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 24 de febrero de 1960, nos ha acompañado durante más de seis décadas de enfrentamiento al enemigo y las adversidades.
Así ha sido y continuará siendo. La memoria histórica de la nación cubana permanece intacta, honrando a los bravos patriotas que nos trajeron hasta aquí. Con el estallido independentista de ese día de 1895, la gesta emancipadora organizada por José Martí daba continuidad a la contienda que inició Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868, en el ingenio La Demajagua.
Para lograr la unidad, el 10 de abril de 1892 Martí fundaba el Partido Revolucionario Cubano, con el objetivo de alcanzar la independencia de Cuba. En sus propósitos estaba el logro de una República con todos y para el bien de todos e impedir a tiempo el azote del imperialismo sobre las tierras de Nuestra América.
La guerra que preparó durante la etapa de «tregua fecunda» la concibió breve, generosa, útil y necesaria, en la búsqueda del equilibrio del mundo de finales del siglo XIX.
El grito de ¡Independencia o Muerte!, estalló en varios puntos de la geografía cubana; y aunque los sueños libertarios por los que los cubanos se lanzaron a la manigua —hace 131 años— se vieron frustrados con la instauración de una República neocolonial, sometida a los intereses de Estados Unidos; el espíritu de lucha se mantuvo firme con las ideas de Martí y sus raíces mambisas.
Tras varias décadas de lucha la Patria no se detuvo. Entre todos se fue perfilando el caminoen torno al más radical proyecto de nación, liderado por el joven Fidel Castro al frente de la generación que no dejó morir al Apóstol en el año de su centenario.
Hoy, cuando el Norte «revuelto y brutal» no oculta sus apetitos imperiales y su furia neocolonial en tiempos difíciles para la Patria, la Revolución cubana se mantiene firme en sus principios. Sobre su esencia, profundamente martiana y fidelista, la nación se levanta cada día con el espíritu patriota de aquel 24 de febrero de 1895.
Meses más tarde, la muerte sorprendió a José Martí en la maniguasin haber podido cumplir con los anhelados y necesarios fines de la guerra por la independencia.
Cuentan los historiadores que, pocos días después de la muerte del Apóstol—ocurrida el 19 de mayo de 1895—el General Máximo Gómez escribiría al General Antonio Maceo: «Esta guerra, General, la haremos usted y yo, pero será la guerra de Martí».
Y así fue. Otros cubanos, continuadores de sus ideas, alcanzaron sus propósitos. El 24 de febrero quedó como fecha imprescindible en la historia del país y mostró el alma guerrera de hombres y mujeres dispuestos a dar la vida por la verdadera libertad de Cuba.

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