Libros

Noventa escalones para ascender a la cima de una vida dedicada a los demás, a Cuba, al mundo, a la humanidad.

Era solo un niño y, aunque tenía una cómoda situación familiar, sufrió el hambre que aún hoy padecen millones de infantes en el mundo, a pesar de su estímulo cotidiano a la solidaridad mundial.

Era solo un niño, pero no admitió la vejación ni siquiera de parte de sus superiores. Desde temprano, la estirpe de hombre libre corrió por sus venas.

Era solo un adolescente, apuesto e inteligente, gallardo y muy estudioso, cuyo futuro fue avizorado desde entonces.

Era solo un joven e hizo repicar de nuevo la campana de la Demajagua para que los estudiantes, y la juventud del país y del planeta reclamaran los derechos de quienes se saben con razones e ideales suficientes.

Era solo un joven aquel que hizo desbordarse, en nuestras calles, un mar de cubanas y cubanos, cuando la Marcha de las Antorchas.

Era también solo un joven aquel que con su sangre generosa escribió millones de nombres en tan solo cinco letras: Fidel.

Es él en cada niño, adolescente o joven que le imita, que le sigue, que le ama, porque son grandes, desde que nacen, aquellos que con su ejemplo escriben un sinnúmero de historias en tan solo una palabra: justicia.

Las autoras

 
El libro Fidel, la ANAP y el campesinado, publicado por la Casa Editorial Verde Olivo, es una obra que recoge más de cuarenta años de discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro en torno a la Reforma Agraria y al papel del campesinado en la construcción de la nación cubana.
Su autor, Elier Ramírez Cañedo a través de la crónica narra los días fundacionales de 1959, cuando la promesa de entregar la tierra a quienes la trabajaban se convirtió en realidad con la Ley de Reforma Agraria. A través de las palabras de Fidel, se reconstruye la situación del campo antes del triunfo revolucionario —marcado por el latifundio, la explotación y la represión— y los cambios profundos que siguieron a la victoria.
El libro muestra cómo la creación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en 1961 transformó al campesino en protagonista consciente de su destino, y cómo Fidel, junto a líderes como José Ramírez Cruz, impulsó la organización y la unidad como pilares de la nueva etapa. Cada congreso campesino, desde el primero hasta el noveno, refleja debates sobre técnicas de cultivo, cooperativismo, defensa del país y formación de nuevas generaciones, siempre con la presencia y orientación del líder revolucionario.
La obra también evidencia la evolución de la política agraria:
  • En los 70, el énfasis estuvo en el cooperativismo.
  • En los 80, en la eficiencia y la productividad frente al bloqueo.
  • En los 90, en la resistencia heroica y la soberanía alimentaria, donde cada parcela se convirtió en una trinchera de la Patria.
La obra transmite la humanidad de Fidel como dirigente que escuchaba y atendía los problemas concretos de las personas, consolidando la identidad campesina bajo la premisa de que «la tierra es de quien la trabaja».
Su publicación adquiere un valor especial al coincidir con el Centenario del Comandante en Jefe y el 65 aniversario de la ANAP, convirtiéndose en un testimonio vivo de la redención del campesinado cubano, fuerza motriz del Ejército Rebelde y protagonista de la independencia política y alimentaria de la nación.

Entre sus páginas y por treinta y seis países andan las colaboradoras cubanas; llevan colgados el estetoscopio que vela por la salud y un fusil para vencer al enemigo, la cartilla para demostrar que las mujeres cubanas pueden cumplir con la patria.

Esta obra hace especial énfasis en la organización y realización de la actividad político-ideológica como base fundamental de la victoria.

Este libro evoca el amor entre Ignacio Agramonte y Amalia Simoni. Cada día resulta más necesario el conocimiento de las historias y los valores que nutren la cubanía y el patriotismo, más si se trata del legado de dos de sus hijos más notables: Ignacio y Amalia. Esta historia no está edulcorada, ni exagerada, tampoco es una leyenda; así, cubierta de carne, plena de humanismo, llegará a las manos de los cubanos de hoy. Sin duda, sentirán orgullo por ser sucesores de la emblemática pareja y perpetuarán su memoria a través de todos los tiempos.

 

Camilo Cienfuegos ha sido motivo para la aspiración de niños, obreros, campesinos, artistas, quienes han expresado en pinturas, videos, cartas, poemas, todo el cariño y respeto que le profesan. El autor, poeta, ensayista e investigador, regala cincuenta décimas que dejan escapar el sentimiento sincero para acercar al lector al comandante leal y valiente, al hombre tierno, alegre y justo en su andar, al combatiente que aún en otra dimensión mantiene insomne la mirada en su Yaguajay amigo, mirada que recorre llanos y montañas y que sus gentes, en un susurro de complicidad le dicen Porque estás vivo te canto.

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