Libros

Este libro representa una pequeña parte del heroísmo de que han hecho gala por siempre las mujeres cubanas, fieles defensoras de la soberanía de la Patria y luchadoras sin descanso, hombro con hombro, afrontando el peligro con valentía y decisión. También están presentes las autoras de este libro, que dieron el paso al frente, que no repararon en esfuerzo y sacrificio y que contribuyeron de un modo importante al entrenamiento y organización de las mujeres en los años iníciales de la Revolución.

 

 

Nuestro Apóstol expresó: «En los Andes puede estar el pedestal de nuestra libertad, pero el corazón de nuestra libertad está en nuestras mujeres»1. Vestidas de Patria, bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo, invita a los amantes de la lectura a desempolvar viejas historias cargadas de heroísmo, que tienen como principal protagonista a la mujer cubana. Para ello, Olivia Diago Izquierdo, su autora, ha hurgado en este apasionante tema insuficientemente abordado.

 

 

 

Para los amantes de la lectura llega la obra El arpegio de tus ojos. El volumen, bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo, propone recordar mediante sesenta y ocho décimas, versos libres y sonetos a una figura prominente: Camilo Cienfuegos Gorriarán.

 

 

 

 

 

Muchos fueron los integrantes de los órganos de la Contrainteligencia Militar que cumplieron misión internacionalista en la segunda mitad del siglo XX. La Casa Editorial Verde Olivo, como una de sus temáticas principales, publica la historia de uno de estos jóvenes: 

 

Juan Armando Tamayo Molina, un mártir de la CIM. El lector se percatará de la coherencia en las ideas políticas y revolucionarias que sustentaron la ideología martiana, marxista, leninista y fidelista de Tamayo.

 

 

Encontrará escrita en sus páginas, los hechos y procesos de los cuales participó en la historia revolucionaria de Cuba y Etiopía.

Desde que se entra a Artemisa se res­pira el aire del Moncada y de los már­tires artemiseños que allí dieron su vida. Al lado izquierdo de la Carretera Cen­tral, de Guanajay a la Villa Roja, aparecen los túmulos que indican la partida de los asaltantes hacia Santiago de Cuba; son cu­bos de mármol y, según afirman, el escultor escogió este elemento geométrico “por ser el más simple y puro”, como representación de las ideas por las cuales lucharon los hom­bres que el 26 de julio de 1953 asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Cés­pedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, res­pectivamente.

 

Es una obra que honra los valores, la entrega a la causa revolucionaria, la cubanía e inteligencia de este hombre que, hasta los últimos instantes de su vida, hizo posible sembrar respeto y admiración en su pueblo, así como en otras tierras hermanas.

Páginas