Ryszard Kapuściński: la voz de los de abajo (I)
Ryszard Kapuściński, escritor y periodista, considerado maestro del oficio y uno de los mejores reporteros internacionales, nació el 4 de marzo de 1932 en Pinsk, Bielorrusia, entonces territorio de Polonia, en cuya capital, Varsovia, falleció a causa de un paro cardíaco el 23 de enero de 2007, apenas 40 días antes de cumplir 75 años.
Kapuściński escribió 19 libros traducidos a más de treinta idiomas, de los cuales se han editado cerca de un millón de ejemplares.
Se dice que siguió el rastro de las noticias en el vórtice de 27 levantamientos o revoluciones populares, hizo reportajes desde 12 frentes de guerra, y sobrevivió a cuatro condenas a muerte.
Debutó en el periodismo siendo un adolescente de 17 años, en la revista de su país natal Hoy y mañana. En 1951, aún muy joven, matriculó en la Universidad de Varsovia, donde estudió Historia y obtuvo una maestría en Arte en 1955. Trabajó durante dos décadas para la Agencia de Prensa Polaca en naciones de África, Asia y América Latina. También recorrió el mundo enviado por el periódico Sztandar Mlodych, por la revista mensual de geografía y etnografía Kontinenty, y por el semanario Kultura, de Varsovia. Colaboró en medios como La Jornada, El País, The New York Times, Time y Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Fue profesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada y presidida por Gabriel García Márquez. Además, impartió clases en las universidades de Caracas –1978–, Temple–Filadelfia, 1988–, Columbia Británica de Vancouver –Canadá–, Harvard, Londres, Canberra y Bonn.
Se le nombró doctor honoris causa por varias universidades –incluida la de Silesia, en 1997–, y miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes. Recibió diversos galardones por su creación literaria: el Premio Alfred Jurzykowski –Nueva York, 1994–, el Hansischer Goethe –Hamburgo, 1998–, el Imegna –Italia, 2000–, y el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades –España, 2003–, este último, por «su preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje».
El tema principal de su obra literaria y periodística es la vida de los pobres.
Tres meses antes de su muerte, durante un desayuno con estudiantes de secundaria en la ciudad italiana de Bolzano –una de sus últimas apariciones públicas–, dijo: «Si sueñan con ser periodistas, no pueden ignorar a los pobres. Ellos constituyen el 80 % de la población de este planeta».
Y en su libro Los cinco sentidos del periodista (estar, ver oír, compartir, pensar), afirma: «La mayoría de los habitantes del mundo vive en condiciones muy duras y terribles, y si no las compartimos no tenemos derecho a escribir, al menos, según mi moral y mi filosofía».
En esas mismas páginas, Kapuściński menciona una aldea de Senegal sin luz eléctrica –ni siquiera linternas–, donde los habitantes –y él entre ellos– se juntaban a narrar historias cuando oscurecía:
«A las once de la noche, todo el mundo marchaba a dormir. Familias numerosas se tendían apretujadas sobre el piso de tierra en diminutas chozas de adobe. El calor insoportable y la invasión de mosquitos impedían conciliar el sueño, así que uno se quedaba quieto hasta que aparecía el sol a las seis de la mañana. Sin aquella experiencia, yo nunca habría entendido la vida en África. Quienes viajan hasta allí pero se hospedan en hoteles lujosos, no tienen conciencia de los hechos que marcan a esa gente.
La profesión de reportero requiere de empatía. Para escribir, debe sentirse en la propia piel el dolor ajeno».

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