Esteban Montejo: «Con un machete me basta» (III)
Esteban Montejo nació el 26 de diciembre de 1860 en un ingenio azucarero al norte de la entonces provincia de Las Villas
Nunca aceptó el sometimiento. Convertido en cimarrón, durante 16 años recorrió fugitivo los montes de la zona. Un buen día, escuchó rumores, buenas noticias.Por la gritería de la gente, se enteró de que se había acabado la esclavitud. Bajó de las montañas semidesnudo, con el pelo crecido y encaracolado, deambuló por los caminos hasta preguntar a una anciana de piel negra que iba con dos niños de brazos: «Dígame, señora, ¿es verdad que ya no somos esclavos?». La mujer le respondió: «No, hijo, ya somos libres».
Para Montejo, como para la inmensa mayoría de los cubanos, la libertad, la independencia, es una condición inherente a la vida.Además de cimarrón, Esteban fue mambí —soldado del Ejército Libertador—, miembro del Partido Socialista Popular, y se identificó con el proceso revolucionario que triunfó el 1ro de enero de 1959. Eso queda claro en la «Biografía de un cimarrón» escrita por Miguel Barnet.
Cuando se publicó el libro, muchísimos intelectuales de prestigio opinaron elogiosamente sobre él. Uno de ellos, el escritor cubano Lisandro Otero, dijo: «Si me preguntaran, en esta manía de encuestas que hay ahora, cuáles son los tres libros que mejor ayudan a comprender nuestro pasado colonial, que mejor definen y profundizan la etapa histórica anterior a la República del año dos, diría que son: El Ingenio de Manuel Moreno Fraginals; Memorias de una cubanita que nació con el siglo de Renée Méndez Capote y ahora este estupendo Cimarrón de Miguel Barnet».
Precisamente el historiador Manuel Moreno Fraginals afirmaba: «Nosotros creemos haber consultado miles de documentos internos de los ingenios azucareros cubanos en el siglo XIX. Y podemos asegurar que el retrato de Esteban Montejo se ajusta exactamente —y empleando la misma terminología— a la verdad que es posible reconstruir con las citadas fuentes internas. Solo que, en la Biografía de un cimarrón, el hecho está vivo.
Los datos técnicos de los cachimbos y la utilización correcta de los nombres técnicos de la época—bombón, horma, cogucho, mascabado, gaveta, tinglado, etcétera— solo pueden proceder de un erudito o de quien vivió indudablemente el medio. Las descripciones de los barracones y las enfermerías son tan exactas que uno se asombra de su increíble poder de remembranza.
También hay que anotar su poderoso don de observación, ese análisis de cosas mínimas que únicamente desarrolla quien ha vivido terriblemente solo y en quien la soledad es un modo de persistir. Vida violenta y cimarrona de un hombre cuya existencia fue, durante muchos años, una mera presencia en un mundo que no entendía».
Graham Greene, el conocido escritor inglés, amigo del general progresista panameño Omar Torrijos, del colombiano Premio Nobelde literatura, Gabriel García Márquez,de Cuba y de Fidel, expresó sobre la novela-testimonio: «No ha habido un libro como este antes y es improbable que vuelva a existir otro como él».
Y el prestigioso intelectual francés Claude Couffon,aseveró: «Un libro fascinante, donde la etnología puesta en función del discurso oral del esclavo cimarrón, se torna verosímil. Pocos libros poseen tanta carga de sabiduría y magia como este».
Al final de la maravillosa experiencia que supone la lectura de esta obra de Miguel Barnet, las palabras de Esteban Montejo resumen el espíritu de lucha del pueblo cubano: «Por eso digo que no quiero morirme, para echar todas las batallas que vengan. Ahora, yo no me meto en trincheras ni cojo armas de esas de hoy. Con un machete me basta».
Referencias, Notas o Fuentes consultadas
Fuente consultada:
- Barnet, Miguel: Biografía de un cimarrón. Editorial Letras Cubanas. Biblioteca del Pueblo. La Habana, 2023.


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