De Colón a Trump, el orden mundial

30 de Enero de 2026

Para Trump la nueva división del mundo en zonas de influencias que ha comenzado a tomar forma en Venezuela.Foto:Tomada de Internet.

 

Pasado medio milenio del gran acontecimiento geopolítico, Samuel Guimarães, académico, escritor y político brasileño, en su libro «Quinientos años de periferia», sintetizó lo sucedido con aquella aventura casi suicida que abrió el camino hacia un nuevo orden planetario.

A partir de la teoría del sistema-mundo, que busca explicar el funcionamiento de las relaciones sociales, políticas y económicas a partir de las interacciones globales, el autor expone cómo desde ese hecho, el mundo se dividió en un centro, liderado por las potencias europeas, y una periferia formada por las regiones descubiertas devenidas entorno colonial, dando paso a una progresiva reconfiguración territorial de carácter geopolítico marcado por zonas de influencias.

Guimarães afirma, que esa invasión imperial de América Latina, África y Asia, devino llave maestra para acceder a los recursos naturales y humanos que propiciaron un impulso notable al proceso de la acumulación originaria del capital necesario para transitar al capitalismo.

 

Por su parte, el argentino Raúl Prebisch, fundador de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), al ahondar en la relación centro-periferia hace hincapié en el sistema de dominación múltiple como eje central de su accionar.

En efecto, los países de la periferia, antes colonias, luego Tercer Mundo o países en vías de desarrollo, hoy Sur Global, se convirtieron en la fuente nutricia del poder económico y político de los llamados países centrales.

De forma que la posición subordinada ante potencias dominantes, se perpetúa a través de un sistema de dominación donde la relación de dependencia de todo tipo que se establece es la clave para el sostenimiento de la cuota de poder con la que se mantiene la posición privilegiada de las potencias en el orden mundial.

 

Al respecto, el pensador húngaro István Mészáros sostiene que el capital no es simplemente un conjunto de mecanismos económicos, sino un modo multifacético de reproducción metabólico social que lo abarca todo y afecta cada aspecto de la vida.

 

La politóloga mexicana Ana Esther Ceceña, añade que el capitalismo de hoy posee características diferentes al modificarse sus condiciones materiales, modos y sentidos pero sin alterar, más bien modernizar, las bases de la dominación múltiple.

 

Ella sostiene que las materias primas de ayer van perdiendo hoy relevancia ante los nuevos materiales; las tecnologías invaden inéditos espacios, las comunicaciones ocupan todos los ámbitos y los sentidos de realidad en su conjunto se transforman y se enajenan a través de nuevos mecanismos.

 

Lo planteado por Ceceña puede alinearse con la configuración de un escenario para transformaciones del orden internacional marcado por el advenimiento de la globalización neoliberal guiada desde el pensamiento único, liderado por Estados Unidos que, como una ola, recorrió al planeta durante las dos últimas décadas del siglo pasado.

Entretanto, el sociólogo francés Emmanuel Todd, ha venido vaticinando el declive de las potencias en el orden mundial actual a partir de una investigación que toma por base el análisis de los patrones demográficos conectados con otros de carácter productivo material e inmaterial tomados del concepto gramsciano de hegemonía.

Por su parte, el historiador británico especializado en relaciones internacionales, Paul Kennedy, considera que las potencias que hasta hoy ocupan el centro del sistema-mundo tratan de ejercer el control de modo total, hasta que ello socaba su legitimidad y capacidad de dominio.

A ello el académico lo denominó «sobredimensionamiento imperial»; en tal sentido, en los últimos quinientos años se han producido transiciones de liderazgo mundial de España al Reino Unido, de este a Estados Unidos, y previsiblemente en un futuro que ya está en curso, a China.

 

En ese devenir, la desintegración de la Unión Soviética estremeció el orden mundial vigente hasta entonces, generando un vacío de poder que rápidamente trató de llenar Estados Unidos que quedó como la principal potencia económica, militar y política.

 

Ello animó a la élite estadounidense más conservadora a proponerse perdurar como liderazgo mundial en la nueva centuria que ya tocaba a la puerta denominada en 1997 como El nuevo siglo americano.

En un salto sobre el tiempo, el presidente estadounidense Donald Trump parece reverdecer esa idea a partir de un reordenamiento mundial basado en el regreso de la división del mundo en zonas de influencias que ha comenzado a tomar forma en Venezuela, el pasado 3 de enero, aplastando todo lo que se le interponga en el camino. Se ha iniciado así un juego geopolítico sumamente peligroso.

 

Fuentes consultadas:

Sánchez Mugica, Alfonso. El orden mundial y la reconfiguración hegemónica en el siglo XXI. En:

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-19182018000200365
Llano, JC. El nuevo orden global: amenazas y oportunidades. Cuadernos de Nuestra América. En:

https://cna.cipi.cu/cna/article/view/109
Meyssan, Thierry. La reorganización del mundo. En:

https://www.voltairenet.org/article223530.html
 

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