El magisterio al trovar
El sentido de trovar nos remite a procesos culturales que en Cuba motivan emociones de largas estadías en el alma y la conciencia.
La trova es uno de los movimientos creativos más importantes de la cultura cubana. Tanto la trova tradicional, el filin y la Nueva Trova acompañan con un sentido patriótico el devenir de nuestra nación desde el pasado siglo diecinueve.
Siempre nos produce intensos gozos hacer memoria. Redescubrirnos e investigar para conocer en profundidad contextos, hechos y antecedentes. De este acervo forma parte el mítico concierto trovadoresco realizado en la Casa de las Américas el 19 de febrero de 1968. Ese día, por primera vez, Noel Nicola, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez unieron sus voces en canciones legendarias durante una presentación memorable.
La fecha del 1968 es un cimiento fundamental de los procesos culturales que ocurrieron más tarde en las creaciones de piezas patrióticas portadoras de valores formativos, belleza, inspiraciones y sensibilidad.
Hacer historia en el arte de trovar motiva a figuras destacadas de la música. Una de ellas, imprescindible, es Amaury Pérez Vidal. Recientemente mereció el Premio Maestro de Juventudes que concede la Asociación Hermanos Saíz. La excelencia de sus composiciones lo distinguen. También los aportes como guitarrista y cantante. Actualmente integra el equipo de la emblemática Casa de las Américas donde estimula el afán de compartir saberes, géneros y poéticas de diferentes autores del continente.
Para él, la memoria histórica es una fuente esencial de sabiduría antropológica. Su tema Acuérdate de Abril recrea la trascendencia de las batallas libradas por el pueblo cubano de hondoalcance en la sociedad.
Ha reconocido que lo inspira el amor en la más amplia acepción del concepto, pues disfruta llevar la cubanía a diferentes escenarios. «A los revolucionarios nos guían grandes sentimientos basados en la solidaridad, el dar espontáneamente y así establecer nexos imperecederos».
En especial lo cautiva la obra de Nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillén. «Por eso incorporo sus sonetos a mi repertorio como parte de una estética sonora y tímbrica que los más jóvenes deben conocer. Ser portador de ideas y pensamientos generados por intelectuales valiosos me permite socializar ese bagaje de amplia repercusión social».
Lo emociona el reconocimiento otorgado por la Asociación Hermanos Saíz. «Ser maestros de juventudes alimenta el compromiso que será parte de mi existencia. El nuestro es un pueblo musical formado en tradiciones que renueva la contemporaneidad sin olvidar las raigambres inmanentes de la cultura.



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