Ana Josefa de Agüero: cosió la primera bandera cubana que ondeó en la Isla

25 de Octubre de 2025

Ana Josefa Agüero. Foto: Ecured

No hay ofrenda más grata que confeccionar la bandera cubana

 

En el año 1851 se alza Joaquín de Agüero, esposo de Ana, en Loma de San Carlos, Cascorro, Camagüey, suceso conocido como el grito de San Francisco de Jucaral. El pueblo cubano no estaba preparado todavía para el levantamiento, diferentes corrientes de pensamientos se cruzaban en la conciencia popular, confundiéndola.

 

Cuando Joaquín —de filiación anexionista— sale a preparar la insurrección con la finalidad de librar a Cuba del yugo español, Ana lo despide con un abrazo, diciéndole: «Ve, cumple con tu deber, y que cuando vuelva a abrazarte seas un hombre libre».

 

Su casa fue punto de reunión donde varias jóvenes camagüeyanas preparaban vendas para los heridos, escarapelas cubanas, y la bandera que debía enarbolar Joaquín. A ella se debe la gloria de ser la autora de la primera bandera de la estrella solitaria confeccionada en el país.

 

El 30 de junio de 1851, envía una carta a su esposo ocupada por fuerzas españolas, donde expresaba: «Mi bien, mi soldado, me parece que ninguna ofrenda puedo hacerle más grata ni más oportuna que la bandera de nuestra patria…»

 

Aportes a la revolución

 

Ana Josefa de Agüero nace en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, el seis de septiembre de 1818. En 1839 contrajo matrimonio con su primo hermano Joaquín de Agüero. De este enlace nacieron tres hijos, de los cuales sólo dos alcanzaron la mayoría de edad.

 

Compartió con su compañero los secretos de las conspiraciones, y lo ayudó en la empresa emprendida por él de dar la libertad a sus esclavos.

 

Fundó, en 1842, una escuela gratuita en Guáimaro para niños, la mayoría de escolares eran hijos de los esclavos manumitidos por ambos.

 

Por estas actividades despiertan la desconfianza entre las autoridades colonialistas. Se ven en la obligación de trasladarse a los Estados Unidos en 1843; sin embargo, regresan al cabo de cuatro meses, radicándose en Nuevitas.

 

Pero el Gobierno español se entera del regreso del matrimonio Agüero y fueron objeto de persecuciones. Siguen el consejo de «El Lugareño», Gaspar Betancourt Cisneros, y determinaron trasladarse otra vez al país del Norte.

 

La nostalgia de la Patria y el deseo cada vez más ferviente de los jóvenes de iniciar la libertad de Cuba, los hizo regresar y darse a la tarea peligrosa de la conspiración.

 

Después del fusilamiento de Joaquín de Agüero y sus compañeros1, sus bienes fueron confiscados por el Gobierno. Ana sintió en carne propia la violenta represión desatada por las autoridades coloniales y abandonó la Isla con sus dos hijos.

 

Durante varios años residió en Nueva York, donde continuó luchando por la libertad de su patria. Muere en esa ciudad el 25 de diciembre de 1868 a los cuarenta y ocho años, apenas iniciada la gesta independentista liderada por Carlos Manuel de Céspedes.

 

NOTAS:

 

1Joaquín fue fusilado por la espalda en Sabana de Arroyo Méndez el 12 de agosto de 1851, junto con José Tomás Betancourt, Fernando de Zayas y Miguel Benavides.

 

FUENTES CONSULTADAS

Revista Bohemia26 de diciembre de 1975, p. 150.

ECURED

Rodríguez de Cuesta, Vicentina Elsa. Ana Josefa de Agüero, Patriotas cubanas, Pinar del Río, Taller El Heraldo Pinareño, 1952.

 

 

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