Mariana Grajales, la Madre de la Patria
Recuerdo como si fuera hoy el día en que mi maestra de primaria,Maida Suárez, nos narró la anécdota en que Mariana Grajales le dijo a su hijo Marcos que se empinara para que se incorporara lo antes posible a la lucha contra la metrópolis española.
Esa historia no pasó desapercibida para mi pensamiento cuestionador, que no aceptaba fácilmente lo dicho, aunque haya sido planteado por mi querida maestra. Mis debates internos concluyeron que la reacción más lógica de una madre sería desestimular a toda costa que su hijo fuera a la guerra, sobre todo si se trataba del más pequeño.
Sin embargo, la entrañable Maida nos fue llevando a un entendimiento distinto, pues sería absurdo pensar que Mariana quería poner en peligro a sus hijos. No obstante, hay vínculos y compromisos invisibles que se establecen con entidades que pueden ser intangibles, pero que no lo son tanto, como la Patria subyugada.
Había en la actitud de esa mujer grandeza y desprendimiento de lo más sagrado, y solo entendiéndolo en su justa dimensión, puede comprenderse por qué Antonio y José habiendo recibido 27 y 19 heridas, solo abandonaron el campo de batalla cuando una de ellas fue mortal. En el seno de su hogar aprendieron la lealtad y el estoicismo, de la mejor manera en que se aprenden las cosas esenciales, con el vivo ejemplo. Se cuenta que cuando la familia se enroló en la Guerra de los Diez Años, Mariana señaló el camino de «libertar la Patria o morir por ella».
Y es que Mariana no solo dio hijos que se alistaron en la lucha contra los desmanes españoles, sino que ella misma se fue a la manigua e hizo de la intemperie su techo y de los árboles sus paredes. Ya para entonces su capacidad materna se había multiplicado entre cientos de hombres alejados de sus madres biológicas, y que siempre encontraron en ella a una madre amorosa y dispuesta.
Y en esto último radica otra de mis sorpresas, pues supuse que una mujer que arengaba a su hijo más pequeño para que participara en la guerra, debía ser de trato duro. Sin embargo, el Apóstol pone las cosas en su lugar con una pregunta:
«¿Qué había en esa mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, qué santidad y unción hubo en su seno de madre, qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como de la raíz del alma, con suavidad de hijo, y como de entrañable afecto?»
Martí conoció personalmente a Mariana, y de ella también dijo: «¡Y si alguno temblaba, cuando iba a venirle al frente el enemigo de su país, veía a la madre de Maceo con su pañuelo a la cabeza, y se le acaba el temblor?»
Como símbolo de su entrega a la causa, Mariana recibió la noticia que la Guerra de los Diez Años había concluido con el tristísimo Pacto del Zanjón, en el momento en que atendía a sus hijos Tomás y Rafael, heridos en la manigua. Poco tiempo después salió hacia Jamaica, país en el que también dio cobija a todo el cubano que por allí pasó.
En 1892, el propio Martí fue uno de los que visitó a Mariana en Jamaica, con el objetivo de conocer sus impresiones sobre la guerra. De sus manos dijo que eran «de niña para acariciar a quien le habla de la patria».
Referencias
- Agencia Cubana de Noticias (2024). Mariana nos empinó a todos. Cubadebate. Obtenido de http://www.cubadebate.cu/especiales/2024/07/12/mariana-nos-empino-a-todos/
- Hart, A. (2023). Mariana Grajales y las mujeres cubanas. Cubadebate. Obtenido de http://www.cubadebate.cu/opinion/2023/08/23/mariana-grajales-y-las-mujer...
- Montoya, M. (2019). Mariana Grajales: símbolo y ejemplo para la mujer cuban. Invasor. Obtenido de https://www.invasor.cu/es/secciones/historia/mariana-grajales-coello-sim...
- Risquet, J. (2015). Mariana Grajales, manos para acariciar a quien le habla de la patria. Cubadebate. Obtenido de http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/02/18/la-figura-mas-excelsa-de-las...
- Torres, D. (2024). Mariana Grajales Cuello: La Madre de todos los cubanos. Granma. Obtenido de https://www.granma.cu/cuba/2022-07-12/mariana-grajales-coello-la-madre-d...
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