El bloqueo persiste, y Cuba resiste (I)
El triunfo de la Revolución conllevó cambios profundos en la estructura económica, política y social del país, lo que definió que Estados Unidos catalogara a Cuba como su adversario o enemigo. Los cuatro momentos más álgidos de la primera etapa, y que anunciaron el carácter que tendrían las relaciones entre ambos países, fueron el rompimiento de relaciones diplomáticas, la invasión de Playa Girón, la crisis de los misiles y la imposición del bloqueo económico, comercial y financiero.
Desde entonces, el principal objetivo de política exterior hacia Cuba ha sido la destrucción de la Revolución mediante la asfixia económica, con énfasis en la afectación de las áreas priorizadas del desarrollo económico y social cubano. Sin embargo, este ha sido uno de los temas que ha permanecido en el tintero de todos los presidentes, convirtiéndose en la mayor frustración que cada uno hereda de su antecesor.
Un hito importante ocurrió el 8 de julio de 1963, cuando el gobierno estadounidense implementó las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos del Departamento del Tesoro. De esa manera congelaron los activos de la Mayor de las Antillas en ese país y aplicaron múltiples prohibiciones como las transacciones financieras y comerciales; las exportaciones cubanas a esa nación; y que personas jurídicas o naturales, o terceros países, realizaran transacciones en dólares estadounidenses con Cuba. Esos aspectos se caracterizaron por su carácter extraterritorial y su mantenimiento a lo largo de seis décadas.
Con anterioridad se habían aplicado otros engendros como la Ley de Comercio con el Enemigo y la Ley de Cooperación Internacional. La primera otorgó al presidente el poder de supervisar o restringir cualquier comercio entre su país y los enemigos en tiempos de guerra. Se le concedió la autoridad para imponer sanciones de tipo económicas que prohibieran, limitaran o regularan las transacciones comerciales y financieras con esos países.
Por su parte, la Ley de Cooperación Internacional, que prohibía la ayuda a gobiernos que no respetaban los estándares en temas como derechos humanos, fue invocada por John F. Kennedy para suspender el comercio con Cuba mediante su Orden Ejecutiva 3447 del 3 de febrero de 1962.
Apenas unos días antes, el 18 de enero, había sido presentado al más alto nivel el Proyecto Cuba (Operación Mangosta), con sus 32 tareas de guerra encubierta para destruir a la Revolución.Se trató de un compendio de acciones de diversa índole, que unía a la lucha armada, el terrorismo, la subversión ideológica y el boicot económico.
En épocas más cercanas sobresalen instrumentos macabros contra Cuba como la Ley para la Democracia en Cuba de 1992 (Ley Torricelli) y la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas de 1996 (Ley Helms-Burton), así como el trabajo de la Comisión para la asistencia a una Cuba libre (Plan Bush).
Recientemente, el 30 de junio de 2025, el presidente Donald Trump aprobó un memorando sobre Cuba, que no es otra cosa que, el obcecado empeño, en cuatro años entregará al siguiente inquilino de la Casa Blanca.
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