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Entre sus páginas y por treinta y seis países andan las colaboradoras cubanas; llevan colgados el estetoscopio que vela por la salud y un fusil para vencer al enemigo, la cartilla para demostrar que las mujeres cubanas pueden cumplir con la patria.

Nuestro Apóstol expresó: «En los Andes puede estar el pedestal de nuestra libertad, pero el corazón de nuestra libertad está en nuestras mujeres»1. Vestidas de Patria, bajo el sello de la Casa Editorial Verde Olivo, invita a los amantes de la lectura a desempolvar viejas historias cargadas de heroísmo, que tienen como principal protagonista a la mujer cubana. Para ello, Olivia Diago Izquierdo, su autora, ha hurgado en este apasionante tema insuficientemente abordado.

 

 

Este libro representa una pequeña parte del heroísmo de que han hecho gala por siempre las mujeres cubanas, fieles defensoras de la soberanía de la Patria y luchadoras sin descanso, hombro con hombro, afrontando el peligro con valentía y decisión. También están presentes las autoras de este libro, que dieron el paso al frente, que no repararon en esfuerzo y sacrificio y que contribuyeron de un modo importante al entrenamiento y organización de las mujeres en los años iníciales de la Revolución.

 

 

Esta obra hace especial énfasis en la organización y realización de la actividad político-ideológica como base fundamental de la victoria.

 

«¿Quién es el último?», pregunté en la cola del Banco Popular de Ahorro un día a finales de 2012. «Es el piloto, viene ahora para acá». «¿Qué piloto?» «El Chino, el de Cangamba». «Bueno, yo quiero conocer a ese compañero», le agregué a mi atento interlocutor. Al poco rato llegó un hombre blanco, achinado, de más de un metro y setenta centímetros de estatura y canas asomadas por debajo de la gorra. Se presentó como Julio Chiong Almaguer, alias El Chino. Me identifiqué y nos dimos un abrazo como viejos amigos. A partir de ahí comenzaron nuestros intercambios que, en el propio banco, en la panadería, en los parques del reparto o en la calle, fueron cotidianos. Inicialmente compartimos anécdotas de piloto a piloto. Pero, con el decurso del tiempo las vivencias del Chino trascendieron a las personales; entonces, más que escucharlas, comencé a profundizar en ellas. Le eché mano a papel y lápiz, elaboré minuciosos cuestionarios y lo entrevisté hasta el cansancio.

 

Muchos fueron los integrantes de los órganos de la Contrainteligencia Militar que cumplieron misión internacionalista en la segunda mitad del siglo XX. La Casa Editorial Verde Olivo, como una de sus temáticas principales, publica la historia de uno de estos jóvenes: 

 

Juan Armando Tamayo Molina, un mártir de la CIM. El lector se percatará de la coherencia en las ideas políticas y revolucionarias que sustentaron la ideología martiana, marxista, leninista y fidelista de Tamayo.

 

 

Encontrará escrita en sus páginas, los hechos y procesos de los cuales participó en la historia revolucionaria de Cuba y Etiopía.

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