Paulina Hernández: la madre negra de José Martí
Dedicada a unificar a los revolucionarios cubanos en Tampa
Paulina Hernández Hernández, nació el 10 de mayo de 18551. Su crianza como esclava doméstica del ingenio de los Hernández y Hernández —de ahí sus apellidos—, en Consolación del Sur, Pinar del Río, contribuyó a sembrar en ella el sentimiento rebelde e independentista.
A finales de la década de 1870, junto con su esposo Ruperto Pedroso, esclavo manumiso (libre) que sufrió en carne propia los horrores de la esclavitud, y otros cubanos, parte hacia la ciudad de Tampa, Estados Unidos, debido a sus ideas reacias al colonialismo español.
En esa localidad trabajó en fábricas de tabacos como despalilladora y lectora; también fue cocinera, costurera y autora musical. Martí alentó mucho esa última inclinación suya enviándoles libros de apreciación musical.
Una de las tareas significativas que emprende Paulina en Tampa desde su llegada es la unificación revolucionaria, en particular entre los hombres y mujeres de su raza en torno al ideal independentista.
Según el periódico «Cuba» de Tampa del 19 de mayo de 1894, la valiente pinareña colabora en la constitución de la sociedad de socorros «La Caridad», agrupación femenina adscripta al Partido Revolucionario Cubano(PRC) fundado por Martí2.
Cuida del héroe nacional como hijo propio
El hogar de Paulina en Tampa fue siempre refugio permanente de los anticolonialistas cubanos en los días inciertos en que se fraguaba la independencia cubana.
En los últimos días de 1891, se inicia el acercamiento entre la patriota y José Martí, cuando a ella le proponen ser anfitriona de un almuerzo de fin de año en homenaje al Apóstol.
El 20 de diciembre de 1892, el mártir de Dos Ríos sufre un atentado en México por envenenamiento en un banquete ofrecido en su honor.
Paulina se entera, y ante el estado crítico del Maestro, recoge sus pertenencias y lo lleva para su casa en Tampa. Junto al médico revolucionario cubano Miguel Barbarrosa le ofreció atención esmerada. Puso en práctica los conocimientos heredados de sus ancestros acerca de la medicina verde y restauró sus funciones digestivas con el empleo de plantas medicinales.
Durante la convalecencia del Héroe Nacional se convirtió en algo más que su enfermera: vigiló sus sueños y se mantuvo presta a cumplir todas sus sugerencias como una madre ejemplar.
La familia Pedroso ofreció a Martí su casa en Tampa para que su venta en hipoteca sirviera para dedicar esos fondos a comprar armas para la Revolución,y cuando espías al servicio de la metrópolis española fueron en la búsqueda del Apóstol, Paulina, con desmedida valentía, negó su presencia.
Paulina y su esposo quedaron devastados por la muerte de Martí en Dos Ríos. Sumida en una profunda tristeza, Paulina publicó en un periódico de la época:
«Martí, te quise como madre, te reverencio como cubana, te idolatro como precursor de nuestra libertad, te lloro como mártir de la patria. Todos, negros y blancos, ricos o pobres, ilustrados o ignorantes te rendimos el culto de nuestro amor».
Regreso de la patriota a la Isla
Regresa Paulina a la patria a principios del siglo XX y alquila una modesta casa en la capital del país, donde fallece el 21 de mayo de 1913, ciega y sumida en la máxima pobreza3.
Acorde con sus deseos expresos, a su muerte fue colocada sobre su pecho una bandera cubana y aquel retrato de Martí que él le había regalado en 1892 con la dedicatoria: «A Paulina, mi madre negra».
NOTAS.
1 Algunos textos indican al 15 de enero de 1839, como su fecha de nacimiento. Sin embargo, otros indican que Paulina y Martí eran contemporáneos, lo cual acerca más su onomástico al 10 de mayo de 1855.
2 Fue Tesorera del PRC.
3 Se desconoce el destino de su esposo.
FUENTES CONSULTADAS
ECURED
García Pérez, Michael. Radio Camoa. 18/9/ 2025.
Portal del ciudadano cubano (lahabana.gobierno.cu. 21/5/2020)

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