Desde los Mangos de Baraguá

22 de Octubre de 2025

Ilustración: Lázaro López

 

Desde el sitio donde se había escenificado el 15 de marzo de 1878 la histórica Protesta contra el Pacto del Zanjón, desde los Mangos de Baraguá, partió el 22 de octubre de 1895 el contingente invasor oriental al mando del mayor general Antonio Maceo Grajales para reunirse con Gómez y protagonizar juntos la proeza mayor de nuestra gesta libertaria, la que pondría a toda Cuba en pie de lucha: la invasión al occidente.

 

Los objetivos eran, llegar al último confín de occidente para dar verdadero carácter nacional a la guerra, contribuir a liquidar el regionalismo, arrasar con la fuente de recursos con que se financiaba la contienda e impedir a España minimizar la envergadura de la guerra.

 

La idea consistía en marchar a la mayor velocidad posible, evitando batallas y encuentros frontales. Gómez resumió el procedimiento en la siguiente frase: “Marcha viva, para ganar terreno buscando frente limpio, sin importar flanco y retaguardia sucia”.1

 

El 29 de noviembre se produjo la entrada de Maceo en Las Villas, con la totalidad de sus tropas en completa disposición combativa «[...] sin que le disparasen un tiro llega a la trocha y la pasa, uniéndose con Gómez [...] mutuamente se ayudaban en esta (necesario es confesarlo) brillante operación [...]».2 Aunque eso dijo el general español, lo cierto es que el avance de Maceo no fue tan fácil.

 

Ese día, Gómez y Maceo se encontraron en El Laurel y marcharon hacia La Reforma, donde permanecerían hasta el 3 de diciembre, ultimando los preparativos de la operación. En la sabana de Lázaro López, el general en jefe arengó a la tropa. Su discurso fue crudo; pero visionario:

 

«¡Soldados!: La guerra empieza ahora. La guerra dura y despiadada. Los pusilánimes tendrán que renunciar a ella: solo los fuertes y los intrépidos podrán soportarla.

 

«En esas filas que veo tan nutridas, la muerte abrirá grandes claros. No os esperan recompensas, sino sufrimientos y trabajos. El enemigo es fuerte y tenaz. El día que no haya combate, será un día perdido o mal empleado. El triunfo solo podrá obtenerse con el derramamiento de mucha sangre. ¡Soldados!, no os espante la destrucción del país; no os extrañe la muerte en el campo de batalla. Espantáos sí, ante la idea horrible del porvenir de Cuba, si por nuestra debilidad España llegara a vencer en esta contienda […]».3

 

En 92 días, hasta su arribo a Mantua el 22 de enero de 1896, la columna invasora recorrió 1797 leguas; libró 27 acciones combativas —sobresalen Iguará (3.12.1895), Mal Tiempo (15.12.1895) y Coliseo (23.12.1895)—; ocupó 22 poblados y capturó abundantes armas y caballos. Durante la invasión, se llevó a cabo el llamado «lazo de la invasión» o contramarcha estratégica, que provocó que los propios españoles desmantelaran la formidable barrera creada para detener a los invasores y proteger la capital. Los mambises «[…] combatían cuando se les antojaba hacerlo, y siempre para su ventaja, rehusando todo combate favorable a sus enemigos [...]».4

 

Esta campaña ha sido considerada por muchos especialistas militares como el hecho de armas más audaz de la centuria; valgan como ejemplo criterios tomados de periódicos de la época:

 

«Cuando esta marcha de Gómez se descubra, el mundo militar la admitirá como una de las más atrevida de que se tiene noticias en los designios de forzar líneas enemigas».5

 

«La campaña de los españoles puede darse por fracasada, desde el momento en que, siendo el número de cuatro soldados por cada insurrecto, no han podido evitar el éxito constante de los rebeldes, mandados por Gómez y Maceo […]».6

 

Culminada la invasión, Cuba entera quedó en pie de lucha.

 

Referencia

1Salvador Morales: Máximo Gómez. Selección de textos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1986, p. 225.

 

2«Carta del general español José Lachambre a su homólogo Pando», en Comisión de Historia de la UJC: La invasión: estrategia fundamental en nuestras guerras revolucionarias, La Habana, 1972, pp. 205-206.

 

3 Cit. por Centro de Estudios Miliares de las FAR (CEMI): Historia militar de Cuba, t. 3, vol. 2, Ediciones Verde Olivo, La Habana, 2004, p. 70.

 

4Benigno Souza: Ensayo histórico sobre la invasión, La Habana, 1948, p. 173.      

 

5New York Herald, 22 de diciembre de 1895.

 

6London Times, cit. por Benigno Souza: Ob. cit., p. 173.

 

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