Angola en el corazón

05 de Noviembre de 2025

Combatientes cubanos en la gesta de Angola. Foto:Cubaminrex

 

 

Cuando era niño hubo un hecho que me marcó profundamente, y fue el recibimiento que mi pueblo y su gente hacía a hombres alegres que venían de algún lejano país, con uniformes de camuflaje. Esa escena la vi varias veces, y aunque hablo de asuntos ocurridos hace más de 36 años, no se borran de mi memoria.

Ahí escuché por primera vez el nombre de Angola, una nación perdida en un continente africano, tan hermoso como misterioso. A esas tierras fue mi gente, pero varios siglos antes, de esas mismas tierras habían sido arrancados los guerreros, que cadena de por medio, fueron convertidos en esclavos en el continente americano. Entonces yo noté esa coincidencia, y no estaba equivocado en que había un hilo invisible que nos unía a África.

Y así fue que desembarqué yo mismo en Angola, y le dije a todos mis hermanos que yo también había peleado en su guerra, porque allí estuvo mi padre cuando no imaginaba que tendría un hijo, y mucho menos que escribiría estas líneas tantos años después.

 

 Y me fui al cementerio Las Cruces, y pese a la multitud de tumbas que allí habían, no me resultó difícil encontrar aquella en la que reposaron los restos del Comandante Raúl Díaz Argüelles. Tan profunda fue la energía que sentí en ese lugar, donde alguna vez fue sembrada el alma cubana, que al retirarme escribí casi compulsivamente una novela de más de 200 cuartillas titulada «El Pensador», que espero algún día poder publicar.

 

Entonces investigué sobre Angola y su guerra y, sobre todo, la participación cubana. Una extensa reunión que comenzó el 4 de noviembre de 1975, pero que se extendió hasta la madrugada del 5, analizó la urgente solicitud de ayuda realizada por el Movimiento Popular de Liberación de Angola «MPLA». La situación era grave, matizada por el avance de tropas por el norte y por el sur, procedentes de Zaire y Sudáfrica, respectivamente. Fue decidido el envío inmediato de Tropas Especiales para enfrentar la agresión, lo que dio inicio a la «Operación Carlota».

 

Lo que siguió fue el envío acelerado de una tropa compuesta por unos 650 miembros de las Tropas Especiales del Ministerio del Interior, unido a un regimiento de artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

 

No obstante, debe resaltarse que el comandante Raúl Díaz Argüelles, junto a seis combatientes, había llegado a Angola en agosto de 1975, lo que convirtió a ese reducido grupo en los precursores. Después la cifra se incrementó, porque esos primeros combatientes se encargaron de conducir los Centros de Instrucción Revolucionaria.

 

En ese complejo contexto, los días 2 y 3 de noviembre, los instructores cubanos junto a sus alumnos, se enfrascaron en un combate para detener el avance de una columna blindada sudafricana por Catengue. En esa acción se derramó la primera sangre cubana, pero también se demostró que el compromiso de Cuba era absoluto.

 

Finalmente, el 9 de noviembre arribó a Luanda por vía aérea los primeros combatientes de las Tropas Especiales, junto a los necesarios pelotones con morteros de 82 milímetros. Al día siguiente, cubanos y angolanos detuvieron el avance enemigo en Quifangondo, a solo 20 kilómetros de la capital de ese país. Este suceso fue esencial en el posterior desarrollo de los acontecimientos.

 

Las pretensiones del enemigo eran entrar a la capital de la nación para hacerse del poder, y desplazar y aniquilar al MPLA, lo que no pudieron lograr. Finalmente, fue proclamada la República Popular de Angola, el 11 de noviembre de 1975, pero la guerra no terminó. Los hijos de Cuba escribieron las páginas más hermosas de apoyo a un pueblo hermano. 

 

Referencias

 

  • Proclamación de la República Popular de Angola, el 11 de noviembre de 1975. Foto:Cubadebate.

  • Combatientes cubanos en la gesta de Angola. Foto:Sierra Maestra

  • Combatientes cubanos en la gesta de Angola. Foto:Cubadebate.

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