Si ahorramos, salimos todos ganando

18 de Octubre de 2025

Foto: rcabaiguan.cu Foto Ahorro

Atendiendo a la práctica internacional, en Cuba se instauró, por Decreto presidencial, el horario de verano en junio de 1928, sin embargo, la poca aceptación entre comerciantes, empresarios y la población, hizo que se derogara al año siguiente. Se volvió a establecer durante la Segunda Guerra Mundial debido a la poca disponibilidad de combustible entre 1939 y 1945.

 

Pero, fue la Revolución cubana la que potenció su uso para buscar un mejor aprovechamiento de la luz solar y con ello incidir positivamente en la economía, vida diaria y la salud planetaria. El presente ciclo, ahora en curso, va del 9 de marzo al 2 de noviembre 2025. Y ello, constituye también ahorro de energía.

 

Un ciudadano responsable con el medio ambiente es vital si se quiere tener larga vida en la casa común que es el mundo. Veamos algunas estadísticas: Las ciudades ocupan tan solo el 3 % de la superficie del orbe, aunque representan el 67 % del consumo energético global. Y, la electricidad producida a partir de fuentes fósiles, o no renovables, condicionan el 17 % de la huella de carbono en el mundo.

 

He aquí una cuestión vital de entender, la cual ha sido expuesta en diferentes foros internacionales por el líder cubano, Fidel Castro: las responsabilidades deben estar atenuadas a esas emisiones, pues el mundo desarrollado, —dígase la parte de las naciones ricas—, por su propio caudal de sustancias contaminantes emitidas al ambiente, deben asumir las mayores responsabilidades y deberes. Se trata de compromisos comunes, pero diferenciados.

 

Es cierto que el cambio climático golpea a todos, no obstante, los patrones de consumo desmedido se han instaurado en esas sociedades gastadoras. De cualquier manera, Cuba por su sentido del deber hacia el Planeta, y ante el imperativo del bloqueo estadounidense (el cual nos priva o hace difícil el acceso a los combustibles fósiles) lleva años intentando ahorrar energía.

 

Uno de esos momentos trascendentales fue la Revolución Energética conducida por Fidel, donde sobresalió, en millones de hogares, el cambio de ventiladores y refrigeradores altos consumidores dado su mal estado técnico, por otros más eficientes. Y como el centro de la filosofía de nuestro socialismo es el ser humano, el precio de compra de esos equipos fue bajo y accesible para el pueblo.

 

Ahora, cuando el país atraviesa una situación muy compleja también en lo energético producto de diversos factores, sobresaliendo el bloqueo yanqui, el Estado cubano se ha propuesto cambiar esa matriz atendiendo a que en la actualidad, el 95 % de nuestra producción de energía eléctrica parte del uso de combustibles fósiles.

 

En la Mesa Redonda, el ministro de Energía y Minas, Vicente de La O Levy explicó asuntos medulares: «los altos consumidores de portadores energéticos son aquellos actores económicos estatales y no estatales, modalidades de inversión extranjera y formas asociativas que consumen en 12 meses un promedio mensual igual o mayor a los 30 MWh o 50 000 litros de combustibles.» Tales datos corresponden a 2024. (Ver 1)

 

Semejante patrón nos coloca en el camino inevitable del ahorro, volteándonos hacia la energía solar fotovoltaica pues esta durante el día es capaz de sustituir el diésel y el fuel oil de importación. Además, con sistemas de acumulación (baterías), puede sustituir el diésel en el horario pico de la noche.

 

Otra de las estrategias a largo plazo se asienta en el alto potencial eólico de Cuba, específicamente en la costa norte de las provincias orientales, sin descartar al occidente.

 

Un dato curioso dado por La O Levy se refiere a que «en el horario de la máxima demanda, cuando oscurece, y la solar fotovoltaica disminuye, aumenta la velocidad del viento, lo cual propicia un complemento entre una y otra fuente de energía.»(Ver 2)

 

Al ser requerido enfatizó en que la transición energética en Cuba es factible económicamente, por la recuperación de la inversión en correspondencia con los niveles de ahorro.

 

Remarcó en que este proceso es la suma de la transición energética en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y la transición energética en los consumidores finales, principalmente en las empresas, tanto con sistemas grandes como pequeños, en los techos y otras superficies, pues todo aporta.

 

En una mayor puntualización confirmó la gran conciencia en la tarea existiendo «un amplio programa enfocado en racionalizar su gasto y para generarla de manera limpia. Los consejos energéticos provinciales y municipales han propuesto medidas para el ahorro, por ejemplo, desplazar los riegos agrícolas y equipamientos de alto consumos energéticos para fuera de los horarios pico.

 

También se ha convocado al autocontrol con la revisión diaria del comportamiento del consumo y la demanda de electricidad, y se han creado grupos de análisis en los consejos energéticos».

 

 

Y si bien, la vida cotidiana es sumamente estresante, la ciudadanía debe adoptar una actitud más ahorrativa cuando le sea posible, llevada a pequeñas acciones porque, al ahorrar, ganamos todos.

 

Hipervínculos:

 

1-http://www.cubadebate.cu/especiales/2024/11/29/preguntas-y-respuestas-so...

2-https://www.juventudrebelde.cu/cuba/2024-02-03/transicion-energetica-en-...

  • Foto: minem.gob.cu Foto: Ahorro

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