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Sinopsis: Estas páginas hablan de un hombre excepcional, para algunos, mezcla de inquisidor y genio, para la mayoría, el más grande y atrevido de los escultores cubanos de la segunda mitad del siglo xx, José Delarra.

 

Aunque fue ciertamente incisivo y cáustico al exponer puntos de vista, su vida puede considerarse un ejemplo de la más auténtica ética y de fidelidad a su Patria y a la Revolución. Su obra plástica tuvo enorme trascendencia para la cultura forjada en Cuba con aliento popular a partir de 1959.

Esta obra no pretende reconstruir cada uno de los acontecimientos ni realizar una narración cronológica. Trata de exponer los principales hitos del movimiento revolucionario cubano y las causas por las cuales no se pudo obtener la victoria definitiva durante las guerras de independencia, por qué fracasó el proceso revolucionario de los años treinta y cómo fue posible, años después, que la Generación del Centenario reiniciara la acción armada hasta alcanzar la verdadera independencia.

Este libro evoca el amor entre Ignacio Agramonte y Amalia Simoni. Cada día resulta más necesario el conocimiento de las historias y los valores que nutren la cubanía y el patriotismo, más si se trata del legado de dos de sus hijos más notables: Ignacio y Amalia. Esta historia no está edulcorada, ni exagerada, tampoco es una leyenda; así, cubierta de carne, plena de humanismo, llegará a las manos de los cubanos de hoy. Sin duda, sentirán orgullo por ser sucesores de la emblemática pareja y perpetuarán su memoria a través de todos los tiempos.

Hace algo más de cuatro años, en momentos en que trabajaba como investigador del Centro de Estudios Militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, recibí la visita del coronel de la reserva José Alberto León Lima, un héroe cubano con mucho que contar, sobre todo, del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de quien fue escolta y chofer, en los primeros años de la Revolución.

 

Excelente comunicador, Leoncito, como todos lo conocen, es sin embargo un hombre más bien tímido, sencillo, y en exceso modesto. Poseedor de una memoria proverbial y amplia capacidad de observación, guarda en su privilegiado cerebro los detalles de muchos acontecimientos que le tocó vivir. Después de varias horas de conversación, me pidió le ayudara a escribir sus memorias. Lo convencí de que solo él podía ser el autor de un testimonio que, con toda seguridad, sería cautivador.

Hildelisa Díaz Gil, la autora, ha asumido el reto de escribir para los niños sobre un tema de vital trascendencia. Los tiempos actuales y los que están por venir requieren de obras como estas. Transitamos en momentos en que la guerra de los símbolos parece ocupar todos los espacios disponibles; la colonización cultural y hegemónica del imperio se encamina a cubrir con su contenido la mente de los más variados sectores y grupos sociales para borrar su memoria histórica y americanizar sus mentes y sus conductas y con ello doblegar el espíritu de rebeldía, independencia y solidaridad de los pueblos y hacer más fácil el camino de la dominación. Cuba no escapa de tales propósitos.

 

El autor René González Barrios pone a disposición del lector, los antecedentes más remotos de la bahía de la discordia del Caribe: los intentos de la marina inglesa, a mediados del siglo XVIII, de crear una instalación; y su ocupación en el verano de 1898 por unidades de la escuadra yanqui del Atlántico.

Destacado espacio y reflexión realiza González Barrios al aportar un caudal de conocimientos novedosos. Asimismo, la utilización de la instalación como trampolín para las agresiones contra otras naciones hermanas del Caribe, Centroamérica y México; el apoyo que el mando estadounidense le prestó al ejército anticonstitucional y pronorteamericano de Fulgencio Batista; y ya en el siglo XX, el peligro permanente de un conflicto de dimensión, a partir del 10 de enero de 1959 y la respuesta de la Revolución Cubana al crear la Brigada de la Frontera.

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